D. Javier Luzón explica, en este programa de «Arrojarán demonios en mi nombre», que todas las personas fallecidas tienen su juicio particular después de la muerte, y que estas almas, no son almas condenadas, sino que están en el purgatorio, pero que, por alguna razón, no han aceptado su muerte y se manifiestan a personas concretas o a través de esas personas.