50 años se cumplieron, de aquella fatídica mañana del 27 de septiembre de 1975, y casi dos meses antes de la muerte del genocida dictador, el 20N. Fueron fusilados cinco jóvenes antifranquistas, volvió a correr la sangre de los luchadores por las Libertades. Era un sábado, y la larga dictadura, tenía como seña de identidad particular en este nuestro Genocidio Español, el fusilar y el tiro en la nuca y a la cuneta o a la fosa común, también el garrote vil, pero menos; seguían con la matanza los sicarios del franquismo y el “enterado” de su maldito caudillo, que, aunque agonizaba, seguía con el terror y dura represión a nuestro pueblo.
Hablamos con Manuel Blanco Chivite y Pablo Mayoral