En el preámbulo del Tratado de Roma se subraya que los estados miembros de la UE están resueltos a sentar las bases de una unión cada vez más estrecha entre los pueblos europeos, proponiendo para ello varias iniciativas. De este modo, la UE se interesa desde hace años por los vínculos creados entre las ciudades europeas.
El Consejo Europeo, reunido en Fontainebleau en enero de 1984, encargó a un comité ad hoc que determinase las acciones que permitirían a la Comunidad responder a las expectativas de los pueblos y que propusiera la adopción de medidas apropiadas para fortalecer y promover la identidad e imagen de la Unión de cara a sus ciudadanos y el mundo. El informe Adonnino, señalaba que la solidaridad entre ciudades de los Estados miembros, el conocimiento y cooperación mutuos son elementos indispensables para la construcción europea.
La UE se esfuerza por incorporar en mayor grado a los ciudadanos y a sus representantes locales en el proyecto europeo, dándole así una verdadera dimensión humana. Las acciones organizadas por las ciudades y sus ciudadanos reproducen a escala reducida el proceso de unificación emprendido por los Estados miembros. Cada unión de ciudades constituye en sí misma una minieuropa. Europa se construye desde las ciudade