Ya a medio día al menos un par de furgones de policía rodeaban el instituto Luis Vives, a un paso de la plaza del ayuntamiento. Preguntados algunos profesores que fumaban en la acera se esforzaban por mantenerse al margen de lo que parecían saber que iba a suceder después. “El centro no ha convocado nada si hay revuelta en la calle…” Desde unos de los balcones del instituto un grupo de chavalas contestaba afirmativamente: “Hemos convocado a las tres menos cuarto”.
Efectivamente a las tres de la tarde un numeroso grupo de chavales había cortado el tráfico en la calle Xatiba, en pleno centro de la ciudad. El objetivo era cortar el tráfico durante al menos media hora en protesta por los recortes en educación y por la plena liberación de sus compañeros detenidos la semana anterior. El despliegue policial era más que considerable tratándose de “el enemigo”, como luego se referiría el jefe superior de policía para hablar de los chavales, al que se iban a enfrentar. Los antidisturbios trataron de rodear a los estudiantes para dispersar la concentración. Así que estos comenzaron a marchar. Entonces la policía trató de cortar el avance desplazando los furgones a la plaza San Agustín, teniendo así que rodear todo el instituto. Pero los jóvenes seguían a lo suyo no habían decidido terminar tan pronto la protesta. Así que de manera espontánea se dirigieron hacia la izquierda invadiendo en contradirección todo el tráfico de la calle San Vicente. La policía no podía llegar hasta allí entre los coches y mucho menos con sus furgones entrando en contradirección con el centro bullendo de tráfico a las tres de la tarde.
A partir de aquí comenzó un correcalles con la policía que duraría toda la jornada. Desde las tres hasta más de las diez de la noche los chavales tuvieron corriendo a la policía y parando el tráfico de la ciudad. En ningún caso hubo enfrentamientos directos con la policía, sino continuas escaramuzas que calentaban cada vez más a los antidisturbios. Estos no dudaron en descargar su rabia a porrazos contra todo el que se ponía a su alcance. Al final de la jornada hubo por lo menos 25 detenciones, varios de ellos menores y un sinfín de agresiones del que se desconoce el número de heridos.