En esta segunda charla cuaresmal, el P. Francesco Voltaggio nos presenta la vocación cristiana como una llamada a seguir las huellas de Cristo Siervo, especialmente en el sufrimiento injusto y el amor al enemigo. A partir de 1 Pedro 2,18–25, se muestra a Jesús como hypogrammos, modelo que debe imitarse “al pie de la letra”, como el niño que calca las letras para aprender a escribir. Esta imitación se ilumina con el cuarto canto del Siervo de Isaías: Cristo cargó con nuestros pecados y “por su herida hemos sido curados”, convirtiendo su propia llaga en fuente de sanación. El camino cuaresmal se entiende como un éxodo pascual: pasar, con Cristo, de la injusticia sufrida y el pecado a la vida nueva, dejando que la gracia transforme nuestras heridas. El P. Voltaggio subraya que es humanamente imposible no responder al insulto con insulto, pero que el Espíritu Santo hace posible vivir el perdón y la no violencia de Jesús. Así, la Cuaresma se presenta como un tiempo para pedir la gracia de amar a los enemigos, ofrecer los sufrimientos cotidianos y convertirse en luz y testimonio vivo del amor de Dios en medio del mundo.