Comentario de las lecturas del domingo XXVI del Tiempo Ordinario. La fe no es creer en algo, sino creer en Alguien, y entregarse a esa persona sin condiciones. La fe ni es un sentimiento, ni se mide por la emoción, ni tampoco es autosugestión. Es una decisión total del hombre que compromete toda su persona. Pero para esa entrega total debemos pedir a Dios el don de un corazón unificado, que
como el de su Hijo, busque sobre todo su voluntad, que es fuente de vida para nosotros y para los que nos rodean.