Las misiones católicas en América fueron esfuerzos organizados de la Iglesia, principalmente franciscanos y jesuitas, para evangelizar a los indígenas y extender el dominio español y portugués. Estas misiones, como las 21 de California o las reducciones jesuíticas, establecieron asentamientos para enseñar el cristianismo y la cultura europea, lo que a menudo provocó conflictos y la imposición de nuevas estructuras sociales. Además de su función religiosa, las misiones también cumplieron un rol político, sirviendo como herramientas para la colonización y la consolidación de los estados nacionales tras la independencia.