La motivación intrínseca, que es la realización de una actividad por el disfrute o interés personal en ella, impulsa el bienestar mental al promover la persistencia, el disfrute de las tareas, la creatividad y la resiliencia. Esto se traduce en un menor riesgo de agotamiento, mayor satisfacción con la vida y una calidad de vida superior, ya que el individuo no depende de recompensas externas, sino de la gratificación interna.