La soledad del adulto mayor es una experiencia emocional desagradable y un problema social y de salud pública, que se manifiesta como la sensación de estar desconectado, rechazado o la falta de recursos sociales para satisfacer sus necesidades e intereses. Sus causas son diversas, incluyendo la pérdida de pareja, el envejecimiento, la presencia de enfermedades crónicas y el aislamiento social. Las consecuencias son graves e impactan la salud física (enfermedades cardiovasculares, debilidad inmunológica), la salud mental (depresión, ansiedad, deterioro cognitivo) y el bienestar general, pudiendo aumentar la mortalidad. Para combatirla, se recomienda fomentar la interacción social a través de actividades grupales, mantener el contacto con familiares y amigos, utilizar la tecnología, involucrarse en la comunidad, y buscar el apoyo de profesionales y servicios sociales.