La avena es naturalmente libre de gluten, pero se contamina frecuentemente con gluten a través del cultivo, procesamiento y envasado en instalaciones que también manejan trigo, cebada y centeno. Para las personas con celiaquía, es crucial consumir avena certificada como «sin gluten», la cual se produce y procesa en condiciones que garantizan la ausencia de contaminación cruzada.