Los evangelios sinópticos son los tres primeros libros del Nuevo Testamento: Mateo, Marcos y Lucas, llamados así porque comparten una gran similitud en contenido, orden y redacción, permitiendo ser «vistos juntos» o «leídos en conjunto» (del griego synopsis) para apreciar sus paralelismos. Estos evangelios siguen un esquema narrativo común al relatar la vida y enseñanzas de Jesús, a diferencia del Evangelio de Juan, que tiene un enfoque más distinto.