Hoy vamos a hablar de literatura. De literatura de oportunidades perdidas y de anhelos inalcanzables. De literatura que fue el reflejo de una sociedad aristocrática infantilizada y de los secretos más recónditos de los seres que la conformaban.
Hoy en Nadie al Volante vamos a tratar la vida y la obra de una mujer valiente y audaz, cuyo legado recién estamos empezando a colocar en el lugar que le corresponde, que es muy, muy elevado.
Autora estadounidense de novelas, que la convirtieron en una celebridad en su tiempo, que escribió ensayos que versan de temas tan diferentes como el diseño de interiores, los cuadernos de viajes hasta los panfletos bélicos, y que también nos dejó tres volúmenes de poesía.
Sus novelas tienen un sello muy característico, marcado por una enorme ironía, que le permitieron convertirse en la primera mujer en ganar el premio Pulitzer con su novela La Edad de la Inocencia, una de las obras maestras que nos dejó la escritora, que es una de las debilidades de quien les habla, y que un genio del cine como es el director Martin Scorsese, la convirtió en una película de culto, que también, más de treinta años después de su estreno, se comienza a valorar en su justa medida.
Así que hoy abrimos nuestra sección Filología Inglesa, de nuestro querido Rafael Peñas Cruz, para tratar de indagar en esta enorme personalidad, que se convirtió en amiga íntima de escritores como Henry James y de personalidades de la talla de Teddy Roosevelt, y que autores como el grandísimo Scott Fitzgerald sintieron una profunda admiración por ella.
Recibió distintos reconocimientos por parte del gobierno francés y del belga, por su enorme actividad en labores logísticas y humanitarias durante la Gran Guerra, aunque también llego a colocarse como corresponsal en el frente bélico, muy cerca de la carnicería y de los ataques con gas mostaza.
El programa de hoy es el último que haremos en el estudio de Nadie al Volante, ya veremos dónde nos lleva la vida, pero los espíritus bromistas han hecho su aparición y escucharéis que alrededor de entre el minuto cincuenta y cinco y los siguientes veinte minutos hay un cambio en el audio porque se desconectaron los micros y quedó solo un dispositivo grabando. Cómo estábamos repletos de entusiasmo y en plena improvisación durante esos minutos, hemos decidido mantener el audio que captamos con el otro dispositivo, aunque merme un poquito la calidad del sonido.
Así que vamos a sentarnos ya en nuestro palco del Metropolitan, porque la ópera de Nadie al Volante está a punto de comenzar. Una mujer misteriosa y tremendamente seductora se sienta en el palco de en frente, junto a nuestra prometida. Se trata de su prima que ha vuelto de Europa para llevarse nuestro corazón para siempre. Hablamos de Edith Wharton