Salim Zaidán, abogado constitucionalista, destacó que el ego de los vocales de la Judicatura es inversamente proporcional a sus actitudes para ejercer acciones disciplinarias y administrativas en el sistema judicial, por lo que queda la duda de cómo se eligió a Fausto Murillo para presidir el ente, tras la renuncia de María del Carmen Maldonado, aún más cuando el funcionario fue removido y nuevamente colocado como vocal.
“Habría que investigar qué vínculos tiene para gozar el apoyo para presidir de manera transitorio este organismo”.
Calificó de penosa la pugna de poderes al interior de la Judicatura, pues aquello se convierte en un pretexto ideal para que el presidente de la República, Guillermo Lasso, plantee la supresión de la Institución.
Recordó la llegada de Maldonado como titular del organismo, un proceso cuestionado porque se supone debió ser electa de una terna enviada por la Corte Nacional de Justicia (CNJ), tal cual lo establece la Constitución, y sin embargo el entonces Consejo de Participación Ciudadana y Control Social Transitorio (CPCCS-T) impugnó a dos candidatos y los eliminó de la lista sin colocar reemplazos, por lo que la ahora exfuncionaria no estuvo sujeta a proceso de concurso.
“El CPCCS-T dejó un vacío al inclinarse a escoger a Maldonado por su cercanía con el expresidente Lenín Moreno”.
Mencionó que ese desacierto del Consejo presidido por Julio César Trujillo provocó el actual caos institucional y el problema para identificar quien debe llenar la vacante que deja Maldonado.
Aseveró que en el oficio de renuncia de la exfuncionaria se escribe que su alterno es Álvaro Román por tanto pide que actúe en su reemplazo, sin embargo, dijo, ese nombre es de la terna de Fiscalía.
En ese contexto consideró que ahora le corresponde al CPCCS que requiera a la Corte Nacional de Justicia una nueva terna para respetar el artículo 179 de la Constitución.
A criterio de Zaidán, la decisión de Maldonado es por la sentencia de la Corte Constitucional donde se reconoce la inconstitucionalidad de la evaluación de jueces y conjueces: “Ella ya se vio censurada y destituida por la Asamblea y quiso anticiparse con la renuncia, también creo que perdió respaldo político pese a que estuvo alineada durante varios años al Gobierno de Moreno pero parecería ser que en el actual régimen no ha cedido a cierto tipo de presiones y por eso la presionaron hasta que renuncie”.
En todo caso, resaltó que todos los vocales de la Judicatura incumplieron en funciones, por lo que, subrayó, espera sean sometidos a juicio político.
Sobre la designación de jueces temporales para resolver casos con alta carga política, el constitucionalista afirmó que para conocer y dictaminar una causa se requiere de un magistrado con competencia, lo contrario es contaminar procesos y provocar nulidades: “No midieron esas consecuencias, si querían atacar a políticos les dieron la mejor excusa para que interponga recursos y pidan revisiones sobre fallos”.