Para todos aquellos que permiten que Cuba no sea solo el país de los almendrones, la belleza de las mujeres, el tabaco, el ron, la música y el baile y también se reconozca como la nación hermana, de los médicos y enfermeras valientes, los que cada noche arrancan emociones en cada ventana o balcón por ser los soldados en la primera línea de enfrentamiento al SARS-CoV-2, invisible y asesino enemigo. A todo el personal sanitario, la reverencia en este Día Mundial de la Salud. Por Claudia Díaz Pérez