La celebración de la asamblea de balance de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, en el municipio de Mayarí, fue a nuestro juicio, una hermosa clase magistral, colmada de total apego y defensa a la Revolución, la misma Revolución que precisamente creo la organización que, desde hace sesenta años, agrupa, como en familia. Sólida y unida, al campesinado. Por Aroldo García