La Carta Magna proyectada el país hará de forma definitiva su mañana; en esa empresa habrá que recurrir, una y otra vez, a la prédica del Apóstol “la obra política que para el bien de todos se ha de fundar, a de fundarse con todos”. Para encarar la tarea hermosa del ahora, vibra útil y esclarecedora la palabra del Maestro