Para los niños cubanos todo amor y dedicación es poco. Es por ello que traducir en resultados palpables los esfuerzos y compromisos en este sentido de los más de 400 mil trabajadores de la Salud, a lo largo y ancho de la geografía nacional, permite a Cuba en el 2023 descender su tasa de mortalidad infantil a 7,1 por mil nacidos vivos.
Al iniciar el 2024, lo que pudiera parecer más que simples cifras, datos y estadísticas planas, resume el desvelo y la entrega de quienes en su diario quehacer, dibujan sonrisas y esperanzas en las familias cubanas.
Son horas, días y largas noches de sacrificio, de guardias médicas, de consultas especializadas, de trabajo comunitario e intersectorial, de visitas en los hogares y acompañamiento a las madres, entre otros permanentes protocolos del Ministerio de Salud Pública (Minsap).