En el corazón de Cantabria, entre montañas y lejos de las olas del mar, nació en 2015 una empresa que hoy fabrica quillas de surf para marcas tan prestigiosas como Dior y Louis Vuitton. Se llama Macho Fins, y su historia es tan singular como inspiradora.
Todo comenzó en el garaje de los padres de Gonzalo Macho, fundador de la empresa, en el pequeño pueblo de Fontibre. Aunque la constitución oficial llegó en 2015, el proyecto llevaba gestándose desde hacía cinco o seis años como una iniciativa familiar. “Queríamos hacer algo juntos, no sabíamos qué, pero sabíamos que queríamos emprender”, cuenta Gonzalo. El detonante fue un amigo surfista que necesitaba quillas para una marca local. Así, casi por accidente, nació Macho Fins.
El lugar no era el más adecuado: un garaje pequeño, improvisado como taller. Pero era gratuito y cercano, lo que permitió arrancar sin grandes inversiones. Con el tiempo, el producto artesanal fue ganando prestigio entre surfistas y pequeñas marcas. La gran explosión llegó en 2020, durante la pandemia. “La demanda se multiplicó por cuatro o cinco. La gente no podía surfear, pero tenía dinero y quería gastarlo en algo”, recuerda Gonzalo. Los plazos de entrega llegaron a ser de hasta cuatro meses.