En la Cadena SER hemos conocido la historia de Geli San Emeterio. Lleva toda una vida unida a la Bahía de Santander. Es la última mariscadora en activo de esta bahía, y lo dice con una mezcla de orgullo, nostalgia y resignación. Asegura que su historia —y la de quienes antes compartían oficio— “es la historia de una forma de vida que se está perdiendo”.
Su vínculo con la mar empezó siendo apenas una adolescente, aunque en su casa ya se respiraba trabajo desde siempre. “Mi madre se quedó viuda cuando yo tenía dos años. Íbamos a estudiar, pero también a la mar para ayudar en casa”, recuerda en Hoy por Hoy. A los 15 comenzó a mariscar con regularidad y más tarde se sacó el carné profesional. Aunque estudiaba Enfermería, reconoce entre risas que la tentación del dinero rápido pesó más: “Se ganaba muchísimo. Dejé los estudios porque con lo que ganaba en la mar era la reina del mambo” dice.