Hay siete colegios en la Comunitat Valenciana que siguen segrergando por sexo, es decir, siguen siendo eso tan ancrónico de coelgios de chicos o colegios de chicas. Lo más grave del asunto es que están sostenidos con fondos públicos, a pesar de que la ley es clara: hay que garantizar la igualdad en las aulas ya tender al principio de coeducación. A pesar de eso, los conciertos se han renovado. Dice la conselleria que nada impide a chicos matricular se en le de chicas y viceversa, porque el portal de admisión es el mismo. Pero claro, aquí funciona eso de hecha la ley, hecha la trampa. Y la conselleria de Educación parece estar bastante cómoda con las trampas, a pesar de que su responsabildad es garantizar que la ley se cumpla.