José Danvila había perdido la confianza en Julián Calero. Demasiados planteamientos incomprensibles. Demasiada cabezonería en algunas situaciones que no han gustado arriba: entre ellas, la posición de Elgezábal y Olasagasti o la defensa de cinco. Con la confianza perdida y el equipo caído, la decisión que toma el Levante es la única posible. Cesar a Calero, al que hay que darle las gracias por el ascenso y el trabajo, es la salida responsable. Pero hay que acertar el recambio. Hay conversaciones con Luis García Plaza. Conoce la casa y tiene corazón granota. Si acaba aceptando volver, será más por eso que por dinero.