La alerta a los móviles enviada anoche por las fuertes lluvias caídas en el área de València, además de inquietar, provocaba el cabreo de muchas personas porque llegó cuando llevaba lloviendo intensamente desde hacía muchos minutos. Se pudo haber enviado antes sí, se podía no haber enviado, también. Porque lo que sí digo es que en el día de ayer a la población no le faltaron avisos de lo que iba a venir. Tampoco recomendaciones. Si la gente decidió moverse en coche en los momentos de lluvia torrencial quiero creer que fue por necesidad. Y otra cosa que habrá que valorar. ¿Está justificado que se celebre un evento cuando se sabe con milimétrica certeza de que va diluviar a la hora en la que corre el balón? ¿A cuántos aficionados del Levante se les puso ayer en riesgo no evitando su desplazamiento al estadio y su salida posterior? Algo parecido podríamos decir de Barcelona donde tuvieron el cuajo de mantener la celebración del partido del Camp Nou hasta final en plena alerta roja. Se ve que en el tema de emergencias el fútbol juega en otra Liga.