Cerramos una semana marcada por las protestas por el genocidio de Gaza,
aunque a algunos cargos les cueste decir la palabra. María José Catalá
Una semana de vuelta al cole.
810 mil alumnos empezaron el lunes el curso. Bueno, todos no, porque
en algunos centros de la zona cero de la DANA los barracones no estaban listos.
Miriam Martínez, presidenta del AMPA del colegio de l'Orba de Alfafar.
Pero el conseller Rovira asegura que todos los coles están listos y si los
niños no han ido es porque las familias no han querido.
Hoy hace una semana rompía su silencio, vía epistolar, Maribel Vilaplana, la
periodista que comió con Mazón el día de la DANA. De su carta han hablado todos,
aunque para el president de la Generalitat es un asunto que no tiene que ver con
la gestión del Consell. Y por si faltaba poco Radio Televisión Española ha
desvelado los sonidos del CECOPI del día de la DANA en la que Salomé Pradas, la
consellera encargada de la emergencia e imputada en la causa, daba instrucciones
sobre el texto del mensaje de alerta.
Eran las 7 de la tarde, el Es-Alert tardó más de una hora en enviarse a la
población. Llegó tarde, según la jueza, que ha pedido ese vídeo y ha llamado a
declarar como testigo a la portavoz del Consell, Susana Camarero, que no ve nada
malo en las indicaciones de Salomé Pradas.
En cambio, a la delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, queda demostrada la
despreocupación y pereza de los responsables de Emergencias ese día.
Y para el síndic de Compromís, Joan Baldoví.
Y en medio del rifirrafe político esta semana ha vuelto un ciudadano a
ponernos en nuestro sitio, a recordarnos quién importa de verdad. José Martínez,
vecino de La Torre. Estuvo a punto de morir el 29 de octubre y se rebela contra
aquellos que dicen que ya está todo recuperado y que no hay por qué seguir
pidiendo responsabilidades.