El sufrimiento de las víctimas
Acabamos de escuchar a la cuñada y tía de las últimas víctimas de violencia machista, una mujer de 43 años, un niño que estaba a punto de cumplir tres, asesinados los dos por el padre de la famlia, un hombre de 34 años que ya está detenido. Ha vuelto a pasar, esta vez en nuestro territorio, en Algemesí, un trágico recordatorio de esta violencia estructural, arraigada, con raíces tan profundas que no sabemos cómo arrancar. Estremece el relato de esta mujer enfrentándose a este dolor tan evitable. Cuenta, por ejemplo, que la madre y abuela de las víctimas dormía pegada al teléfono, por miedo. Ese miedo que atenaza , que paraliza, que impide denunciar, que hace necesario que todas y todos nos impliquemos. Y una cosa más. La mujer no denunciaba por miedo a perder los papeles, por su condición de migrante. Por si no era suficiente su sufrimiento.