En su nombre se resumen entereza, decisión, coraje, firmeza. En su alma se resumen el amor y la ternura que solo desborda un corazón puro. En su pecho florece su esencia de madre, porque madre fue de su familia y madre es de un país que la siente suya, y cuyas féminas, a su estirpe fieles, con orgullo, destellan su legado. En homóloga categoría a Carlos Manuel de Céspedes, quien ostenta el calificativo de Padre de todos los cubanos, la Patria contempla orgullosa a Mariana Grajales Cuello, su más cimera progenitora y cuya presencia y ejemplo han perdurado en las generaciones a ella posteriores.