La Ciudad Héroe de Cuba engendró el 7 de abril de 1930 a quien fungiría como una de sus más ilustres hijas. Esta Heroína de la Sierra y el Llano consagró su existencia a la incorporación de las féminas a las tareas de la Revolución, a la vez que ponderaba la emancipación política, económica y social de la mujer cubana como tarea primordial de nuestra Isla.
Hablar entonces de Vilma Lucila Espín Guillois es hablar de quien con humilde talante y afable ademán se ganó el corazón de la Mayor de las Antillas no solo por desarrollar una prolífica obra a favor de la libertad y construcción de una Cuba mejor, sino también por preservar el legado de grandes guerreras de nuestro pasado como Ana Betancourt, Mariana Grajales, Haydée Santamaría, Melba Hernández, Celia Sánchez, entre muchas otras.