Apenas unos segundos restan para medianoche. El tictaqueo de los relojes lo desespera mientras aguarda ansioso la llegada del nuevo día. Una suave brisa le advierte de la fecha que se avecina mientras la nostalgia germina cual semilla en su cuerpo y fluye mágica en sus letras.
Cinco segundos…Aún con los ojos cerrados se advierte una sonrisa de placer en la comisura de sus labios. Cuatro segundos, tres… sus brazos comienzan a despertar del letargo. Dos segundos, uno…Ya despierto, como en guardia, advierte que la hora ha llegado. El reloj marca las 12 de la medianoche del 24 de febrero y su corazón late enérgico, brioso.
Y es que si una fecha en particular goza de connotación y significancia para la historia de Cuba es el 24 de febrero, cuyos eventos influidos por aspiraciones y gritos libertarios, prolíficos artistas, rebeldía sonora y hasta ejemplos de democracia, amenizan la valía de esta jornada para la memoria histórica nacional.