Cambio de Rasante.
La industria automovilística española prevé cerrar 2026 a la baja, estimando que la producción nacional no superará los 2,27 millones de unidades debido a una caída del 4% en el primer semestre, un retroceso que contrasta con el crecimiento en las ventas de vehículos. En el sector comercial, la mitad de los concesionarios del país aún gestiona procesos clave de forma manual, lo que evidencia una urgente necesidad de digitalización frente a un parque automovilístico cuya antigüedad media ya alcanza los 14,2 años en turismos. A nivel internacional, las alarmas se han encendido tras destaparse un fraude masivo coordinado por el crimen organizado, donde la operación Nimmerstaff, apoyada por Europol, ha identificado más de 16,500 vehículos gravemente dañados procedentes de Estados Unidos que se vendieron en Europa como si estuvieran en buen estado. Ante la importancia crítica de la posventa para retener clientes, las marcas chinas recién llegadas ya refuerzan su logística con centros de almacenamiento en Europa para acelerar el suministro de componentes. En cuanto a novedades y competición, se ha abierto el plazo de pedidos para el nuevo SUV premium DS 7, enfocado en la tecnología y la sostenibilidad, mientras que la marca Lancia Corse genera gran expectación al anunciar su llegada oficial al Rally Rías Baixas. Por su parte, el sector de las motocicletas experimenta un repunte de ventas estival y debate la reforma de la DGT que obliga al uso de guantes, chalecos y regula la circulación por el arcén, en medio de la expansión de marcas asiáticas que ganan terreno en las ciudades. Finalmente, la movilidad del futuro avanza tras la aprobación de normas de la ONU que permitirán homologar vehículos autónomos sin volante ni pedales bajo estrictos estándares de seguridad, al tiempo que los expertos piden rigor y no demonizar el coche eléctrico ante la controversia mediática por sus incendios, recordando que los modelos de combustión también sufren este tipo de incidentes.