Hoy conversación con Danilo Apablaza, Profesor de Historia y Ciencias Sociales, analizando en profundidad el Plebiscito del 25 de octubre, en dos aspectos fundamentales (1) Contexto político asociado su génesis, entre el 18 de octubre y 15 de noviembre de 2019 (2) La Ley 21,200, generada por una “comisión técnica”, en diciembre del mismo año. Se analizan si esta Convención es o no una Asamblea Constituyente. Teniendo como partida todas las limitantes y reglas impuestas por la Ley 21,200, el poder constituyente no estará presente en esta Convención, pues si el poder constituyente se origina y reside en el Pueblo, este poder está sobre leyes, poderes del Estado, institucionalidad, etc. Más allá de las leyes, legalidad v/s legitimidad, se discute si bastará con una nueva constitución que proteja los derechos humanos y sociales. La actual constitución garantiza numerosos derechos, los que son pisoteados y violados cotidianamente por el Estado y sus agentes.
Artículo “La Convención no podrá intervenir ni ejercer ninguna otra función o atribución de otros órganos o autoridades establecidas en esta Constitución o en las leyes.” Evidencia de que la convención no está por sobre ningún poder existente (…) El texto de Nueva Constitución que se someta a plebiscito deberá respetar el carácter de República del Estado de Chile, su régimen democrático, las sentencias judiciales firmes y ejecutoriadas y los tratados internacionales ratificados por Chile y que se encuentren vigentes” Las concesiones (mineras, carreteras, etc.), pasan por los tribunales de Justicia. En tratados internacionales, están los de DDHH, pero también los TLC (Isapres, AFPs, Farmacias, Universidades Privadas, Carreteras).
Ninguno de los políticos institucionales (desde Jadue a Camila Flores), se llevan sus intervenciones en peleas y discusiones matutinas, pero nunca tocan aspectos relevantes como si el proceso constituyente efectivamente cambiara la constitución de Pinochet o si se convertirá en una nueva versión de la misma, legitimada por dos plebiscitos (entrada y salida)
Sin desmerecer ni cuestionar a quienes irán a votar “apruebo”, y respetando su opción, se hace un llamado a continuar y reforzar la organización e información popular y la movilización permanente. Y a estar atento a todas las movidas del Estado neoliberal y sus partidos (desde la UDI al PC) para imponer a sus constituyentes, y lograr que todo cambie para que nada cambie. Se propone, además, la continuación del proceso constituyente nacido en Octubre, desde los diversos territorios y cabildos ciudadanos.