Día mundial del Trabajo Social
El pasado martes 19 fue el día mundial del Trabajo Social, (mi profesión) que se celebra el tercer martes de marzo desde el año 2008, decidido así por los miembros de la Federación Internacional de Trabajadores y Trabajadoras Sociales en la Asamblea Mundial celebrada en Brasil.
Esta fecha conmemora la disciplina científica que promueve procesos de cambio en grupos, familias e individuos utilizando recursos propios y externos para mejorar su bienestar, así como el compromiso, la contribución y la labor de nuestras/os profesionales como conocedoras/es de primera mano de la realidad social, líderes del cambio y de la intervención social, e impulsores de la lucha y la garantía de los derechos sociales de la ciudadanía. El tema de este año es "promover la importancia de las relaciones humanas", centrándose en las relaciones sociales, su entorno y su futuro.
Antes de empezar a estudiar bachiller ya tenía claro a lo que me quería dedicar. Pensaba que el mundo no era tan malo pero que las personas hacíamos de él un lugar difícil, injusto y, muchas veces, terriblemente cruel. Tenía la idea de que, desde este mundo social, podría aportar aunque fuera un pequeño grano de arena para el cambio, que podría concienciarme y concienciar, desaprender lo erróneo y aprender lo que favorece la vida.
Todos los años de formación me sirvieron para mucho. Dejando a un lado los conocimientos teóricos, me quedo con todas las personas e historias de vida, que de una forma u otra, me hicieron plantearme tantas cosas, juzgar desde el razonamiento crítico y empatizar. Cuando terminé de formarme, creía que ejercer la profesión nunca iba a ser una realidad, pero lejos de rendirme y, aunque no fue fácil ni estable, jamás abandoné el camino. Finalmente lo conseguí, en diferentes lugares y con variados colectivos.
Por supuesto no es fácil. Trabajar con las injusticias, el dolor y la miseria no es fácil. Trabajar con formas de vivir que dañan no es fácil. Trabajar con los pocos recursos que nos facilita el supuesto Estado de Bienestar que tenemos no es fácil. Pero, indudablemente, es satisfactorio, pues, lejos de dar, recibimos cada día constantes lecciones de vida y una satisfacción impagable de haber proporcionado, aunque sea a una sola persona, un rayo de esperanza para seguir.
¡Feliz día!