Miguel Hernández nació en Orihuela en 1910. Durante su infancia fue pastor de cabras. En 1931 se marchó a Madrid con una maleta llena de versos. Al estallar la Guerra Civil en 1936, se incorporó al bando republicano. Encarcelado, falleció tuberculoso en 1942.
Del silbo de la llaga perfecta. Abre, mi amor, la puerta de la llaga perfecta. Abre, amor mío, abre la puerta de mi sangre. Abre para que salgan todas las malas ansias. Abre para que huyan las intenciones turbias. Abre para que sean fuentes puras mis venas. Mis manos cardos mondos, pozos quietos mis ojos. Abre que viene el aire de tu palabra. Abre, abre, amor, que ya entra. Ay, que no se salga. Cierra. Como el toro he nacido para el luto. Como el toro he nacido para el luto y el dolor, como el toro estoy marcado por un hierro infernal en el costado y por varón en la ingle como un fruto, como el toro lo encuentra diminuto todo mi corazón desmesurado y del rostro del beso enamorado como el toro a tu amor se lo disputo, como el toro me crezco en el castigo, la lengua en corazón tengo bañada y llevo al cuello un vendaval sonoro, como el toro te sigo y te persigo y dejas mi deseo en una espada, como el toro burlado, como el toro.