Sea tan amable Marcelo Rodríguez, usted me hace atravesar como buen hijo de vidriero, atravesar todos los vidrios y mostradores para llegar al mundo subterráneo del Dark-No-Chance, otra vez le decía uno de ese modo en derecha afuera. Por todos los hijos de Jaime. Conocido mejor para el Darno, de donde todavía no le pusieron calle, del ángel al cuervo que no existe, solo se emborrachó el primero.