El Galpón de la Torre del Pepe suma una nueva capa al paisaje cultural de Santa Mónica. Concebido por el arquitecto Diego Montero, el espacio funciona como galería y sala teatral, integrándose con naturalidad al entorno que lo rodea y dialogando sin estridencias con uno de los íconos del lugar: la Torre del Pepe, faro y referencia del balneario.
De la mano de los galeristas Darío Invernizzi y Gabriela Ravier, el galpón abrió sus puertas con una propuesta expositiva de fuerte impronta contemporánea, en continuidad con el trabajo que desarrollan en Ciudad Vieja, pero adaptada al ritmo y la atmósfera del lugar. Obras de Matilde Campodónico y Olivia Arthur convivieron con una nueva línea de investigación de Teodelina Detry.
Este cruce entre artistas, curaduría y espacio no es casual. Responde a una búsqueda compartida de exigencia creativa y apertura a lo experimental, valores que atraviesan tanto la propuesta artística como la concepción arquitectónica del galpón.
El proyecto se completa y se expande al convivir con un restaurante y una posada, ofreciendo una experiencia cultural que desborda la lógica tradicional de la galería para convertirse en un lugar de encuentro y permanencia.
Ubicado en una zona de pescadores, alejada de los centros más visibles, el Galpón de la Torre del Pepe asume esa condición como parte de su identidad. Para Montero, lo que algunos podrían leer como marginal es, en realidad, una fuente de sentido: un contexto que aporta carácter, cercanía y un “sabor” singular.