Fui hasta la isla, donde estaba. Me puse del lado del norte, dije su nombre. Estaba con su corte de pelo nuevo, el cuello de la remera blanca, de la manera que le gusta usarlo.
Le dije primero: culo veo, culo quiero. La segunda cosa era que capaz me quedaba dormido, y la tercera era que había que probar eso de que si cuando tira un café, algo se mete en los parlantes. Hay algo más raro que el sonido que se mete en la galgo conversation, cada vez que le pide a la maquina una café, o la cercanía a un cable metido en un celular al que no esta conectado la música cuando yo estoy en el rincón del sur.
El café doble que le pedí por favor y trajo hasta la mesa alta, tuvo efectos poderosos, como si lo hubiera traído con el impulso del piso nueve, sin azúcar y con el plato debajo. Le hago el cuento de la vez del balde que se derramo todito (los diminutivos malditos), entero, todo, del tamaño de las tazas que tienen tu nombre. Una de esas tazas todo arriba de la consola de la radio. El tamaño del susto grande, pero nada de entrar en pánico, los accidentes pueden pasar un sábado cualquiera en la temporada cero de galgomundo.
Lo primero es no entrar en pánico, lo segundo es ver que no sale humo de ninguna parte, saber que la radio esta sonando, y después con una tranquilidad equivocada por completa, levantar desde abajo para pasar un trapo y no darse cuenta que todo lo que sube, baja directo al lugar donde nada tiene que ir, donde toda esa agua negra sin azúcar va a llegar a buen lugar para destrozar lo que se había salvado. Es en esa parte donde hay más cosas, mas conexiones y cables de todos los colores que se pueden estropear. Te dejo el plato en la taza para que nada como eso pase.
Toda va bien cuando suena she is my Little Rock and roll del tatuado de los canto rodado, y solo puede mejorar cuando despejados se preguntan en la versión de su nombre, cómo se siente?
Yo te digo exactamente como se siente, me paso un día. Lo
del canto rodado, algo sabia de cómo vivir en la calle, o primero aprendi como vivir en la carretera, después en un galgo en la calle, y después sin el galgo, sin gato siamés en el hombro. Sé exactamente cómo se siente, cuando ves pasar las ruedas, cuando escuchas de tantas bocas que les distes de comer masticables, la otra vez casi freno en los cardos.
Bueno, capaz la próxima tocas bocina y seguís de largo. Capaz la próxima pones un señalero cuando pasas por la puerta y entras a las 200mts, después de la parada de los semi directos que van al este.
Puede ser que estemos buscando la misma cosa, si esta buscando un lugar donde frenar en la carretera como en los tiempos de todo pasado fue mejor, quien te apura tanto por llegar? Qué tanto precisabas la doble vía, la autopista veloz (ahora tiene radares), donde vas tan apurado? No idea, not my problema. Acá las cosas giran a 33RPM, eran los discos de La Ronda, puestos en el km 86 del ruta que era la nueve.