Imagínese que necesita comprar pan, leche, huevos y una bolsa de fideos. Va al supermercado y en la caja, al momento de pagar, le informan que también tiene que comprar una lata de atún, mantequilla de maní a la que usted es alérgico, kiwis, que a usted no le gustan y una botella de vinagre. Si no se lleva todo esto, no podrá comprar pan, leche, huevos y una bolsa de fideos. ¿Suena lógico? Claro que no. Pero es de esta manera que operan las compañías canadienses que ofrecen televisión por cable y satélite. Es decir que el consumidor se encuentra obligado a pagar por canales de televisión que no quiere ver.
En Canadá las compañías de televisión por cable ofrecen cientos de canales, muchos de ellos organizados en paquetes. Sin embargo, el usuario promedio ve solamente 17 canales.
Todo este panorama está por cambiar. A partir de esta semana la Comisión Canadiense de Radio y Televisión, CRTC, que es la institución federal que regula el sector de los servicios y contenidos de la radio y televisión en Canadá, decidió estudiar la pertinencia del modelo actual de distribución de las señales de televisión.