El pasado 5 de octubre, durante la Cumbre de la OTAN, que se llevó a cabo en Gales, el primer ministro de Canadá anunció el envío de militares canadienses a Irak, a pedido del presidente estadounidense Barack Obama.
En la ocasión Harper señaló que los riesgos que implica esta decisión no son enormes, pero son reales. Paul Dewar, parlamentario de la oposición, señaló algo evidente: que los combatientes kurdos, que tienen décadas de experiencia en combate, no necesitan aprender de los canadienses.
En un editorial publicado esta semana, el periódico Toronto Star sostiene que el Gobierno conservador ha fallado en presentar argumentos creíbles que justifiquen poner a los soldados canadienses en situación de peligro en Irak. Y tampoco ha dado mayores detalles sobre la naturaleza de nuestra misión.
¿Qué es lo que harán exactamente las tropas canadienses en las zonas de batalla en el Medio Oriente mientras el presidente estadounidense, Barack Obama, intensifica su guerra contra los yihadistas del Estado Islámico que han ganado el control en vastas zonas de Irak y Siria?
No le pidan claridad al gobierno del primer ministro Stephen Harper. Los conservadores, o bien no saben o no quieren compartir lo que saben, dice el periódico canadiense.