Desde hace mucho tiempo la Iglesia se ha visto involucrada en la preparación de misioneros para la plantación de iglesias y hemos creído que al enviar obreros al campo estamos cumpliendo con el compromiso de la “Gran Comisión”, pero no estamos considerando que al enviarlos sólo cubrimos con una parte de todo lo que conlleva hacer misiones. La realidad es que muchos de nuestros misioneros se ven obligados a regresar por falta de apoyo financiero, aunque esa no es el única problemática que enfrentan.