Así como la ley fue dada para instrucción de los hombres, podría decirse que los salmos fueron escritos para la vida devocional. Por un lado, los salmos son cánticos que exaltan la gloria de Dios y por otra parte descubren la fragilidad del hombre, es decir; no esconde, como muchos libros contemporáneos, los errores o flaquezas de los héroes, sino que los salmos hablan abiertamente de las batallas internas y externas del ser humano. Tan pronto leamos un par de capítulos y nos identificaremos con el autor por su gratitud a Dios o por sus padecimientos.