Me llamo Myranda Murray. Soy Doctora en biología e investigadora y, a principios de esta semana, fui detenida por protestar pacíficamente contra el greenwashing que hizo Noruega el día de la reunión anual de accionistas de la petrolera estatal Equinor.
Me paso el día intentado comprender las respuestas evolutivas al cambio climático y cada vez se me hace más y más difícil entender de qué sirve cuando presencio, impotente y en tiempo real, cómo destruimos nuestro único hogar; y los científicos han estado avisando de esto desde antes de que yo naciera. La ciencia nunca ha sido tan clara sobre el cambio climático como hoy, y tan clara como es la ciencia, es la urgencia. Con solo +1,2 º C ya estamos viendo las consecuencias devastadoras de la crisis climática en TODOS LOS CONTINENTES, y sabemos que solo va a ir a peor.
Estoy embarazada de cuatro meses, no quiero perder mi tiempo la parte de atrás de un coche de policía, pero tampoco quiero tener que explicarle a mi hija que el mundo no fue siempre así, que lo sabíamos y que elegimos los beneficios a corto plazo para unos pocos por encima la seguridad sanitaria y el bienestar de la mayoría.
Equinor batió su récord de beneficios el año pasado. Recibe subsidios estatales descomunales y Noruega es su mayor accionista. Es el momento de que la gente, las empresas y los gobiernos que más se han beneficiado se hagan responsables de la crisis climática y se hagan responsables de su papel en todo esto. Tienen que liderar una transición energética justa tan pronto como sea posible, sin más dilación. No nuevos combustibles fósiles, una transición justa. YA.