El canto desgarrado y desgarrador de Edith Piaf fue un emblema de la resistencia francesa y de los vencedores de una guerra, la Segunda Guerra Mundial, que empezaron a plantearse para qué la habían ganado. Sin belleza exuberante sin un registro prodigioso pero con un criterio y un sentimiento inteligentes y profundos, esta mujer alcanzó unos límites de calidad y aceptación que para sí quisieran muchos de hoy en día.