Muchas de las antiguas tradiciones enseñan que los seres humanos, tras el sueño de la muerte, van al cielo o al infierno.
Aún en el Islam, en el catolicismo y en muchas vertientes protestantes se ventila esta ideología contraria a la propia Biblia. Pero, ¿A dónde vamos al morir realmente?
Dice la Escritura que en el cielo habitan “vivos”, no “muertos”, pues Dios es Dios de vivos y no de muertos (Mateo 22.32, Marcos 12.27 y Lucas 20.38).