
Sign up to save your podcasts
Or


Jesús fue crucificado. ¿Por qué? Es una buena pregunta. ¿La respuesta? Que Jesús te mire y te diga: "¡Porque te amo!".
Como motivación, la herramienta evangelística más útil es algo que todo creyente tiene: un testimonio personal de la gracia transformadora de Cristo.
Que Dios nos dé valor para dejar el calor de nuestras “fogatas” personales y acoger Su llamado a "ir".
Animémonos sabiendo que nuestro Dios nunca se da por vencido: "Voy a reunirlos… y los haré volver… yo seré su Dios… para su propio bien y el de sus hijos. Jeremías 32:33-41.
Los seguidores de Jesús han de ser siervos, deben ser los que velan por los intereses de los demás. Eso es lo que hacen los buenos siervos.
No estamos llamados a seguir solos o sin apoyo, Dios ha llamado a nuestro lado a una hueste quienes serán nuestras madres y padres e hijos e hijas.
Si se lo pedimos, Dios puede revelarnos el estado de ánimo de nuestros corazones, de nuestras mentes y de nuestros cuerpos cuando no podemos discernir bien lo que está pasando.
Ya sea que nuestro fracaso sea la negación, o la desobediencia, o incluso el enfriamiento de nuestro amor, Jesús nos llama, ¡Sígueme!
Líbrame de la trampa que me han tendido, porque tú eres mi refugio. En tus manos encomiendo mi espíritu; líbrame, Señor, Dios de la verdad. Salmo 31:4-5
From the publisher's feed