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Sin importar como nos vean los demás, sin importar como nos vemos a nosotros mismos, recuerda Dios nos escogió.
¿Cuántas noches de insomnio hemos pasado orando y rogándole a Dios nos ayude a entender Su voluntad? Jesús tuvo sus propias noches de insomnio.
Pablo dijo “Reconozcan a los que con diligencia trabajan entre ustedes, y los dirigen en el Señor y los amonestan”. Dios quiere que honremos y respetemos a los líderes elegidos por Él.
Los actos religiosos son rechazados por Dios si no vienen acompañados de un estilo de vida moral.
Somos como un niño de 5 años jugando a las escondidas cuando tratamos de escondernos de Dios. Él nos conoce por dentro y por fuera, Él sabe dónde estamos sin importar cuan escondidos creamos estar.
Cuando leo 1ra de Tesalonicenses 1:6 acerca de encontrar fe en medio de gran sufrimiento, me surge la pregunta ¿Seguiría lleno de alegría si tuviera que sufrir como otros han sufrido?
A menudo, queremos ser notados; queremos sentir que somos importantes. El propósito más significativo de estos dones es para la edificación de otros.
Nosotros, como creyentes que hemos recibido al Espíritu Santo, estamos llenos de esperanza. Esa esperanza que nos sobrepasa a nosotros mismos, cambiando el cómo percibimos e interactuamos con el mundo alrededor nuestro.
Cuando Pablo encontró a Jesús en el camino hacia Damasco, el Espíritu Santo lo dejó alucinado. El mundo como él lo conocía cambio drásticamente.
Él quiere llenarnos de sí mismo para que nosotros podamos amarlo y servirlo de maneras asombrosas.
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