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La mujer que tocó y fue sanada es un presagio de la sanidad de todas las dolencias en la resurrección de la muerte.
Nuestra fe y salvación se describe en las Escrituras como “gracia”. Es dada por nuestro Señor, no se gana por algún mérito.
El miedo a la muerte gobierna nuestro mundo. Candados, habitaciones de pánico, refugios contra las inclemencias del clima, cinturones de seguridad, y artículos de seguridad de todo tipo, son vendidos para asegurar que nuestro miedo a la muerte esté mitigado.
Las parábolas de Jesús son más que lecciones morales, son una invitación a situar al lector dentro de la historia. La parábola del sembrador, no es una lección de estrategias evangelísticas específicas; lo invita a uno a encontrarse a sí mismo entre las semillas que cayeron en buena tierra.
¿Cuándo fue la última vez que estuviste lleno de gozo por la gracia de Dios, que saltaste de arriba abajo, aplaudiendo, sonriendo, y cantando alabanzas?
Dios, a diferencia de los humanos, no tiene favoritos. Su compasión y misericordia no es negada a alguien y dada a otros.
Simón revisó la información: si Jesús realmente es un profeta, él sabría que esta mujer no es buena ¡A pesar de eso, Jesús está interactuando con ella!
A través de sus palabras y acciones, Jesús hizo añicos muchas de las expectativas que las personas tenían sobre Dios y el Mesías.
Lo que Jesús dijo y lo que hizo, coincidía. Él era quien dijo ser, y sus acciones lo probaban. Puedes confiar que lo que Jesús dijo que haría, lo hará.
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