Hay más de 700,000 rohingya en calidad de refugiados en la frontera de los países de Bangladesh y Myanmar. Su situación es deporable; no tienen acceso a agua, salud, alimentación, educación, seguridad, vivienda, entre otras necesidades básicas. Son apátridas, no tienen país. Según organismos de Naciones Unidas, se está cometiendo uno de los genocidios más grandes del siglo XXI. Los rohingyas tienen dos opciones: la muerte el encierro. ¿Su castigo? Ser musulmanes. Pero ¿por qué los rohingya no tienen país?