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En este episodio estudiamos la ceguera espiritual que tenían los fariseos al no aceptar a Jesús. Basado en Juan 9:35-41.
Juan 9:35-41
35 Oyó Jesús que lo habían expulsado y, hallándolo, le dijo:
—¿Crees tú en el Hijo de Dios?
36 Respondió él y dijo:
—¿Quién es, Señor, para que crea en él?
37 Le dijo Jesús:
—Pues lo has visto; el que habla contigo, ése es.
38 Y él dijo:
—Creo, Señor —y lo adoró.
39 Dijo Jesús:
—Para juicio he venido yo a este mundo, para que los que no ven, vean, y los que ven, sean cegados.
40 Entonces algunos de los fariseos que estaban con él, al oír esto, le dijeron:
—¿Acaso también nosotros somos ciegos?
41 Jesús les respondió:
—Si fuerais ciegos no tendríais pecado, pero ahora, porque decís: “Vemos”, vuestro pecado permanece.
Es este episodio estudiamos como los judíos rechazaron a Jesús al llamarse a si mismos discípulos de Moisés. Basado en Juan 9:24-34.
Juan 9:24-34
24 Llamaron nuevamente al hombre que había sido ciego, y le dijeron:
—¡Da gloria a Dios! Nosotros sabemos que ese hombre es pecador.
25 Entonces él respondió y dijo:
—Si es pecador, no lo sé; una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo.
26 Le volvieron a decir:
—¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?
27 Él les respondió:
—Ya os lo he dicho y no habéis escuchado, ¿por qué lo queréis oír otra vez? ¿Queréis también vosotros haceros sus discípulos?
28 Entonces lo insultaron, y dijeron:
—Tú eres su discípulo, pero nosotros, discípulos de Moisés somos.
29 Nosotros sabemos que Dios ha hablado a Moisés, pero respecto a ése, no sabemos de dónde ha salido.
30 Respondió el hombre y les dijo:
—Pues esto es lo maravilloso, que vosotros no sepáis de dónde ha salido, y a mí me abrió los ojos.
31 Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios y hace su voluntad, a ése oye.
32 Nunca se ha oído decir que alguien abriera los ojos a uno que nació ciego.
33 Si éste no viniera de Dios, nada podría hacer.
34 Respondieron y le dijeron:
—Tú naciste del todo en pecado, ¿y nos enseñas a nosotros? Y lo expulsaron.
En este episodio estudiamos el milagro de sanidad hecho a un ciego de nacimiento. Basado en Juan 9:1-7.
Juan 9:1-7
1 Al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento.
2 Y le preguntaron sus discípulos, diciendo:
—Rabí, ¿quién pecó, este o sus padres, para que haya nacido ciego?
3 Respondió Jesús:
—No es que pecó este, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él.
4 Me es necesario hacer las obras del que me envió, mientras dura el día; la noche viene, cuando nadie puede trabajar.
5 Mientras estoy en el mundo, luz soy del mundo.
6 Dicho esto, escupió en tierra, hizo lodo con la saliva y untó con el lodo los ojos del ciego,
7 y le dijo:
—Ve a lavarte en el estanque de Siloé —que significa «Enviado»—.
Entonces fue, se lavó y regresó viendo.
En este episodio estudiamos lo importante que es guardar las palabras de Jesús como el verdadero sustento de nuestra fe. Basado en Juan 8:51-59.
Juan 8:51-59
51 De cierto, de cierto os digo que el que guarda mi palabra nunca verá muerte.
52 Entonces los judíos le dijeron:
—Ahora nos convencemos de que tienes demonio. Abraham murió, y los profetas; y tú dices: “El que guarda mi palabra nunca sufrirá muerte.”
53 ¿Eres tú acaso mayor que nuestro padre Abraham, el cual murió? ¡También los profetas murieron! ¿Quién crees que eres?
54 Respondió Jesús:
—Si yo me glorifico a mí mismo, mi gloria nada es; mi Padre es el que me glorifica, el que vosotros decís que es vuestro Dios.
55 Vosotros no lo conocéis. Yo sí lo conozco y, si digo que no lo conozco, sería mentiroso como vosotros; pero lo conozco y guardo su palabra.
56 Abraham, vuestro padre, se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó.
57 Entonces le dijeron los judíos:
—Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?
58 Jesús les dijo:
—De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuera, yo soy.
59 Tomaron entonces piedras para arrojárselas, pero Jesús se escondió y salió del Templo y, atravesando por en medio de ellos, se fue.
En este episodio estudiamos porque Jesús afirmó de los líderes religiosos que eran hijos del diablo. Basado en Juan 8:39-47
Juan 8:39-47
39 Respondieron y le dijeron:
—Nuestro padre es Abraham.
Jesús les dijo:
—Si fuerais hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais.
40 Pero ahora intentáis matarme a mí, que os he hablado la verdad, la cual he oído de Dios. No hizo esto Abraham.
41 Vosotros hacéis las obras de vuestro padre.
Entonces le dijeron:
—¡Nosotros no hemos nacido de fornicación! ¡Un padre tenemos: Dios!
42 Jesús entonces les dijo:
—Si vuestro padre fuera Dios, entonces me amaríais, porque yo de Dios he salido y he venido, pues no he venido de mí mismo, sino que él me envió.
43 ¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra.
44 Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla, pues es mentiroso y padre de mentira.
45 Pero a mí, que digo la verdad, no me creéis.
46 ¿Quién de vosotros puede acusarme de pecado? Y si digo la verdad, ¿por qué vosotros no me creéis?
47 El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios.
En este episodio estudiamos porque la Biblia se refiere a Jesús como el cordero de Dios. Basado en Juan 1: 29-34
Juan 1: 29-34
29 Al siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: «¡Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!
30 Éste es de quien yo dije: “Después de mí viene un hombre que es antes de mí, porque era primero que yo.”
31 Y yo no lo conocía; pero por esto vine bautizando con agua: para que él fuera manifestado a Israel.»
32 Además, Juan testificó, diciendo: «Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y que permaneció sobre él.
33 Yo no lo conocía; pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: “Sobre quien veas descender el Espíritu y permanecer sobre él, ése es el que bautiza con Espíritu Santo.”
34 Y yo lo he visto y testifico que éste es el Hijo de Dios.
En este episodio estudiamos que enseña la Biblia acerca de quienes son los verdaderos hijos de Dios.
Basado en Juan 1: 10-14
Puedes leer este episodio en nuestra página web https://oidyved.com/hijos-de-dios/
Juan 1:10-14
10 En el mundo estaba,
En este episodio estudiamos que enseña el evangelio de Juan acerca de quien es Jesús. ¿Es Jesús un profeta, el hijo de Dios o un impostor?.
Basado en Juan 1: 1-5
Recuerda que puedes leer este episodio en nuestra página web. https://oidyved.com/quien-es-jesus/
Juan 1: 1-5
1 En el principio era el Verbo,
En este episodio estudiamos la afirmación de Jesús "La verdad os hará libres". ¿Es realmente importante la verdad en nuestros días?
Juan 8: 31-38
31 Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él:
En este episodio estudiamos el llamado de Jesús a Maria Magdalena: Vete y no peques más. Basado Juan 8: 1-11
Puedes leer el episodio completo en nuestra página web
https://oidyved.com/67-vete-y-no-peques-mas/
Juan 8: 1-11
1 Pero Jesús se fue al Monte de los Olivos.
2 Por la mañana volvió al Templo, y todo el pueblo vino a él; y sentándose, les enseñaba.
3 Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio y, poniéndola en medio,
4 le dijeron:
—Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio,
5 y en la Ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices?
6 Esto decían probándolo, para tener de qué acusarlo. Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo.
7 Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo:
—El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella.
8 E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo en tierra.
9 Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, fueron saliendo uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los más jóvenes; sólo quedaron Jesús y la mujer que estaba en medio.
10 Enderezándose Jesús y no viendo a nadie, sino a la mujer, le dijo:
—Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó?
11 Ella dijo:
—Ninguno, Señor.
Entonces Jesús le dijo:
—Ni yo te condeno; vete y no peques más.
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