
Sign up to save your podcasts
Or


La Virgen nos invita a regresar a Dios mirando con sinceridad nuestro corazón y preguntándonos qué lugar ocupa Él realmente en nuestra vida. Todo lo que tenemos es don de Dios, regalo de un Padre que nos ama inmensamente. Si algo nos ha alejado de Él, hoy podemos volver con confianza, porque el Padre nos espera.
María nos invita a regresar a Dios y a la oración, porque la verdadera paz comienza en un corazón que vuelve a Él. Cuando permitimos que Dios transforme nuestro corazón, aprendemos a confiar, a perdonar y a llevar su paz a los demás.
La Virgen nos invita a recibir sus mensajes como palabras que vienen del cielo, que Dios le confía transmitirnos. No basta escucharlas: estamos llamados a transformarlas en vida, para que nos acerquen más a Dios y nos enseñen a mirar a cada hermano con amor y misericordia, recordando que lleva en sí algo precioso: su alma. Pidamos al Espíritu Santo que nos ilumine para reconocer las gracias que Dios nos concede y vivir cada palabra que recibimos.
La Virgen nos recuerda que nuestra vida es un don llamado a llevar paz, amor y esperanza a los demás. Ante aquellos corazones que parecen cerrados o alejados de Dios, no nos desanimemos: oremos con el corazón e imploremos por ellos. Nosotros amamos, oramos y damos testimonio; confiemos en que Dios hará el resto. 🌹
La Virgen nos invita a permanecer en oración y adoración ante Jesús para permitirle transformar nuestro corazón. Él puede hacer de nuestro corazón de piedra un corazón de carne: sensible, misericordioso y abierto al amor. Nuestra vida es breve; dejemos que Jesús nos cambie para que, cuando mire nuestro corazón, pueda encontrar algo de Él mismo en nosotros.
La Virgen nos invita a detenernos y recordar que nuestra vida terrenal pasa, pero nuestra alma está llamada a la eternidad. Por eso nos pregunta qué deseamos y por cuál camino queremos andar. Como Madre, quiere conducirnos hacia Jesús y ayudarnos a vivir cada día cuidando nuestra alma y caminando hacia la bienaventuranza eterna.
Nuestra alma también necesita tiempo, silencio y alimento. La Virgen nos invita a cuidarla por medio de la oración, para que el Espíritu Santo nos ilumine y Jesús ocupe cada vez más espacio en nuestro corazón. Cuando nuestra alma se acerca a Dios y conoce su amor, comienza a transformarse y también puede ayudar a otras almas a encontrarlo.
El Espíritu Santo quiere obrar primero en nosotros y después a través de nosotros. Cuando nos abrimos a Dios en la oración, Él nos guía, nos ilumina y nos prepara para convertirnos en portadores de bien y de paz. Cada pequeña inspiración que acogemos y ponemos en práctica puede convertirse en un instrumento del amor de Dios para los demás.
La Virgen nos recuerda que Dios nos llama porque necesita nuestra respuesta, pero no nos deja solos. Nos enseña a pedir al Espíritu Santo que nos capacite, nos guíe, nos ilumine y nos llene de amor, humildad, gracia y misericordia. Cuando nos dejamos formar por Él, podemos crecer y convertirnos en pequeñas luces que lleven el amor de Dios a los demás.
La Virgen nos enseña que para ser sus manos extendidas de amor, primero necesitamos permanecer unidos a Jesús en la oración. Cuando permitimos que Él viva en nosotros, nos llena de su luz, de su paz y de su amor, y entonces puede servirse de nuestra vida para acercarse a quienes están heridos, solos o necesitan esperanza. La oración verdadera termina convirtiéndose en misericordia y en amor concreto hacia los demás.
From the publisher's feed
En estos Podcasts reflexionamos sobre las palabras preciosas de Nuestra Madre, la Reina de la Paz. Palabras hermosas que vienen del Cielo como un regalo para nosotros.