Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

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Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia. episodes

  • Reflexión Domingo 19 de octubre de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.

    Primera lectura

    Éx 17, 8-13


    Mientras Moisés tenía en alto las manos, vencía Israel


    Lectura del libro del Éxodo.


    EN aquellos días, Amalec vino y atacó a Israel en Refidín.

    Moisés dijo a Josué:

    «Escoge unos cuantos hombres, haz una salida y ataca a Amalec. Mañana yo estaré en pie en la cima del monte, con el bastón de Dios en la mano».

    Hizo Josué lo que le decía Moisés, y atacó a Amalec; entretanto, Moisés, Aarón y Jur subían a la cima del monte.

    Mientras Moisés tenía en alto las manos, vencía Israel; mientras las tenía bajadas, vencía Amalec. Y, como le pesaban los brazos, sus compañeros tomaron una piedra y se la pusieron debajo, para que se sentase; mientras, Aarón y Jur le sostenían los brazos, uno a cada lado.

    Así resistieron en alto sus brazos hasta la puesta del sol.

    Josué derrotó a Amalec y a su pueblo, a filo de espada.


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 120, 1bc-2. 3-4. 5-6. 7-8 (R..: cf. 2)


    R. Nuestro auxilio es el nombre del Señor,

    que hizo el cielo y la tierra.


    V. Levanto mis ojos a los montes:

    ¿de dónde me vendrá el auxilio?

    El auxilio me viene del Señor,

    que hizo el cielo y la tierra. R.


    V. No permitirá que resbale tu pie,

    tu guardián no duerme;

    no duerme ni reposa

    el guardián de Israel. R.


    V. El Señor te guarda a su sombra,

    está a tu derecha;

    de día el sol no te hará daño,

    ni la luna de noche. R.


    V. El Señor te guarda de todo mal,

    él guarda tu alma;

    el Señor guarda tus entradas y salidas,

    ahora y por siempre. R.

    Segunda lectura

    2 Tim 3, 14 — 4, 2


    El hombre de Dios sea perfecto y esté preparado para toda obra buena


    Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo.


    QUERIDO hermano:

    Permanece en lo que aprendiste y creíste, consciente de quiénes lo aprendiste, y que desde niño conoces las Sagradas Escrituras: ellas pueden darte la sabiduría que conduce a la salvación por medio de la fe en Cristo Jesús.

    Toda Escritura es inspirada por Dios y además útil para enseñar, para argüir, para corregir, para educar en la justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y esté preparado para toda obra buena.

    Te conjuro delante de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a vivos y a muertos, por su manifestación y por su reino: proclama la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, arguye, reprocha, exhorta con toda magnanimidad y doctrina.


    Palabra de Dios.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. La palabra de Dios es viva y eficaz; juzga los deseos e intenciones del corazón. R.

    Evangelio

    Lc 18, 1-8


    Dios hará justicia a sus elegidos que claman ante él


    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.


    EN aquel tiempo, Jesús decía a sus discípulos una parábola para enseñarles que es necesario orar siempre, sin desfallecer.

    «Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres.

    En aquella ciudad había una viuda que solía ir a decirle:

    “Hazme justicia frente a mi adversario”.

    Por algún tiempo se estuvo negando, pero después se dijo a sí mismo:

    “Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esta viuda me está molestando, le voy a hacer justicia, no sea que siga viniendo a cada momento a importunarme”».

    Y el Señor añadió:

    «Fíjense en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que claman ante él día y noche?; ¿o les dará largas? Les digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?».


    Palabra del Señor.

    7 min
  • Reflexión sábado 18 de octubre de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.

    Primera lectura

    2 Tim 4, 10-17b


    Lucas es el único que está conmigo


    Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo.


    QUERIDO hermano:

    Demas me ha abandonado, enamorado de este mundo presente, y se marchó a Tesalónica; Crescente, a Galacia; Tito, a Dalmacia; Lucas es el único que está conmigo. Toma a Marcos y tráelo contigo, pues me es útil para el ministerio. A Tíquico lo envié a Éfeso.

    El manto que dejé en Tróade, en casa de Carpo, tráelo cuando vengas, y también los libros, sobre todo los pergaminos.

    Alejandro, el herrero, se ha portado muy mal conmigo; el Señor le dará el pago conforme a sus obras. Guárdate de él también tú, porque se opuso vehementemente a nuestras palabras.

    En mi primera defensa, nadie estuvo a mi lado, sino que todos me abandonaron. ¡No les sea tenido en cuenta!

    Mas el Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas para que, a través de mí, se proclamara plenamente el mensaje y lo oyeran todas las naciones.

    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 144, 10-11. 12-13ab. 17-18 (R.: cf. 12)


    R. Tus santos, Señor, proclaman la gloria de tu reinado.


    V. Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,

    que te bendigan tus fieles.

    Que proclamen la gloria de tu reinado,

    que hablen de tus hazañas. R.


    V. Explicando tus hazañas a los hombres,

    la gloria y majestad de tu reinado.

    Tu reinado es un reinado perpetuo,

    tu gobierno va de edad en edad. R.


    V. El Señor es justo en todos sus caminos,

    es bondadoso en todas sus acciones.

    Cerca está el Señor de los que lo invocan,

    de los que lo invocan sinceramente. R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. Yo los he elegido del mundo —dice el Señor—, para que vayan y den fruto, y su fruto permanezca. R.

    Evangelio

    Lc 10, 1-9


    La mies es abundante y los obreros pocos


    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.


    EN aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos, y los mandó delante de él, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él.

    Y les decía:

    «La mies es abundante y los obreros pocos; rueguen, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies.

    ¡Pónganse en camino! Miren que los envío como corderos en medio de lobos. No lleven bolsa, ni alforja, ni sandalias; y no saluden a nadie por el camino.

    Cuando entren en una casa, digan primero: “Paz a esta casa”. Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos su paz; si no, volverá a ustedes.

    Quédense en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que tengan: porque el obrero merece su salario. No vayan cambiando de casa en casa.

    Si entran en una ciudad y los reciben, coman lo que les pongan, curen a los enfermos que haya en ella, y díganles: “El reino de Dios ha llegado a ustedes”».

    Palabra del Señor.

    8 min
  • Reflexión viernes 17 de octubre de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.

    Primera lectura

    Rom 4, 1-8


    Abrahán creyó a Dios y le fue contado como justicia


    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos.


    HERMANOS:

    ¿Qué diremos que obtuvo Abrahán, nuestro padre según la carne?

    Si Abrahán fue justificado en virtud de las obras, tiene un timbre de gloria, pero no delante de Dios; pues, ¿qué dice la Escritura?

    «Abrahán creyó a Dios y le fue contado como justicia».

    A alguien que trabaja, el jornal no se le cuenta como gracia, sino como algo debido; en cambio, a alguien que no trabaja, sino que cree en el que justifica al impío, la fe se le cuenta como justicia.

    Del mismo modo, también David proclama la bienaventuranza de aquel a quien Dios le cuenta la justicia independientemente de las obras.

    «Bienaventurados aquellos a quienes se les perdonaron sus maldades y les sepultaron sus delitos; bienaventurado aquel a quien el Señor no le ha contado el pecado».


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 31, 1b-2. 5. 11 (R.: 7a. c)


    R. Tú eres mi refugio,

    me rodeas de cantos de liberación.


    V. Dichoso el que está absuelto de su culpa,

    a quien le han sepultado su pecado;

    dichoso el hombre a quien el Señor no le apunta el delito

    y en cuyo espíritu no hay engaño. R.


    V. Había pecado, lo reconocí,

    no te encubrí mi delito;

    propuse: «Confesaré al Señor mi culpa»,

    y tú perdonaste mi culpa y mi pecado. R.


    V. Alégrense, justos, y gocen con el Señor;

    aclámenlo los de corazón sincero. R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti. R.

    Evangelio

    Lc 12, 1-7


    Hasta los cabellos de su cabeza están contados


    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.


    EN aquel tiempo, miles y miles de personas se agolpaban.

    Jesús empezó a hablar, dirigiéndose primero a sus discípulos:

    «Cuidado con la levadura de los fariseos, que es la hipocresía, pues nada hay cubierto que no llegue a descubrirse, ni nada escondido que no llegue a saberse.

    Por eso, lo que digan en la oscuridad será oído a plena luz, y lo que digan al oído en las recámaras se pregonará desde la azotea.

    A ustedes les digo, amigos míos: no tengan miedo a los que matan el cuerpo, y después de esto no pueden hacer más.

    Les voy a enseñar a quién tienen que temer: teman al que, después de la muerte, tiene poder para arrojar a la “gehenna”. A ese tienen que temer, se lo digo yo.

    ¿No se venden cinco pájaros por dos céntimos? Pues ni de uno solo de ellos se olvida Dios.

    Más aún, hasta los cabellos de su cabeza están contados.

    No tengan miedo: valen más que muchos pájaros».

    7 min
  • Reflexión jueves 16 de octubre de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.

    Primera lectura

    Rom 3, 21-30


    El hombre es justificado por la fe, sin obras de la Ley


    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos.


    HERMANOS:

    Ahora, sin la ley se ha manifestado la justicia de Dios, atestiguada por la Ley y los Profetas; justicia de Dios por la fe en Jesucristo para todos los que creen.

    Pues no hay distinción, ya que todos pecaron y están privados de la gloria de Dios, y son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención realizada en Cristo Jesús.

    Dios lo constituyó medio de propiciación mediante la fe en su sangre, para mostrar su justicia pasando por alto los pecados del pasado en el tiempo de la paciencia de Dios; actuó así para mostrar su justicia en este tiempo, a fin de manifestar que era justo y que justifica al que tiene fe en Jesús.

    Y ahora, ¿dónde está la gloria? Queda eliminada. ¿En virtud de qué ley? ¿De la ley de las obras? No, sino en virtud de la ley de la fe.

    Pues sostenemos que el hombre es justificado por la fe, sin obras de la Ley.

    ¿Acaso Dios lo es solo de los judíos? ¿No lo es también de los gentiles? También lo es de los gentiles, si es verdad que no hay más que un Dios.


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 129, 1b-2. 3-4. 5-7ab. (R.: 7cd)


    R. Del Señor viene la misericordia,

    la redención copiosa.


    V. Desde lo hondo a ti grito, Señor;

    Señor, escucha mi voz;

    estén tus oídos atentos

    a la voz de mi súplica. R.


    V. Si llevas cuenta de los delitos, Señor,

    ¿quién podrá resistir?

    Pero de ti procede el perdón,

    y así infundes temor. R.


    V. Mi alma espera en el Señor,

    espera en su palabra;

    mi alma aguarda al Señor,

    más que el centinela la aurora.

    Aguarde Israel al Señor,

    como el centinela la aurora. R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. Yo soy el camino y la verdad y la vida —dice el Señor—; nadie va al Padre sino por mí. R.

    Evangelio

    Lc 11, 47-54


    Se le pedirá cuenta de la sangre de los profetas, desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías


    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.


    EN aquel tiempo, dijo el Señor:

    «¡Ay de ustedes, que edifican mausoleos a los profetas, a quienes mataron sus padres!

    Así son testigos de lo que hicieron sus padres, y lo aprueban; porque ellos los mataron y ustedes les edifican mausoleos.

    Por eso dijo la Sabiduría de Dios: “Les enviaré profetas y apóstoles: a algunos de ellos los matarán y perseguirán”; y así a esta generación se le pedirá cuenta de la sangre de todos los profetas derramada desde la creación del mundo; desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que pereció entre el altar y el santuario.

    Sí, les digo: se le pedirá cuenta a esta generación.

    ¡Ay de ustedes, maestros de la ley, que se han apoderado de la llave de la ciencia: ustedes no han entrado y a los que intentaban entrar se lo han impedido!».

    Al salir de allí, los escribas y fariseos empezaron a acosarlo implacablemente y a tirarle de la lengua con muchas preguntas capciosas, tendiéndole trampas para cazarlo con alguna palabra de su boca.


    Palabra del Señor.

    7 min
  • Reflexión miércoles 15 de octubre de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.

    Primera lectura

    Rom 2, 1-11


    Pagará a cada uno según sus obras, primero al judío, pero también al griego


    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos.


    TÚ que te eriges en juez, sea quien seas, no tienes excusa, pues, al juzgar a otro, a ti mismo te condenas, porque haces las mismas cosas, tú que juzgas.

    Sabemos que el juicio de Dios contra los que hacen estas cosas es según verdad.

    ¿Piensas acaso, tú que juzgas a los que hacen estas cosas pero actúas del mismo modo, que vas a escapardel juicio divino? ¿O es que desprecias el tesoro de su bondad, tolerancia y paciencia, al no reconocer que la bondad de Dios te lleva a la conversión?

    Con tu corazón duro e impenitente te estás acumulando cólera para el día de la ira, en que se revelará el justo juicio de Dios, el cual pagará a cada uno según sus obras: vida eterna a quienes, perseverando en el bien, buscan gloria, honor e incorrupción; ira y cólera a los porfiados que se rebelan contra la verdad y se rinden a la injusticia.

    Tribulación y angustia sobre todo ser humano que haga el mal, primero sobre el judío, pero también sobre el griego; gloria, honor y paz para todo el que haga el bien, primero para el judío, pero también para el griego; porque en Dios no hay acepción de personas.


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 61, 2-3. 6-7. 9 (R.: cf. 13bc)


    R. El Señor paga a cada uno según sus obras.


    V. Solo en Dios descansa mi alma,

    porque de él viene mi salvación;

    solo él es mi roca y mi salvación,

    mi alcázar: no vacilaré. R.


    V. Descansa solo en Dios, alma mía,

    porque él es mi esperanza;

    solo él es mi roca y mi salvación,

    mi alcázar: no vacilaré. R.


    V. Pueblo suyo, confíen en él,

    desahoguen ante él su corazón:

    Dios es nuestro refugio. R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. Mis ovejas escuchan mi voz —dice el Señor—, y yo las conozco, y ellas me siguen. R.

    Evangelio

    Lc 11, 42-46


    ¡Ay de ustedes, fariseos! ¡Ay de ustedes también, maestros de la ley!


    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.


    EN aquel tiempo, dijo el Señor:

    «¡Ay de ustedes, fariseos, que pagan el diezmo de la hierbabuena, de la ruda y de toda clase de hortalizas, mientras pasan por alto el derecho y el amor de Dios!

    Esto es lo que había que practicar, sin descuidar aquello.

    ¡Ay de ustedes, fariseos, que les encantan los asientos de honor en las sinagogas y los saludos en las plazas!

    ¡Ay de ustedes, que son como tumbas no señaladas, que la gente pisa sin saberlo!».

    Le replicó un maestro de la ley:

    «Maestro, diciendo eso nos ofendes también a nosotros».

    Y él dijo:

    «¡Ay de ustedes también, maestros de la ley, que cargan a los hombres cargas insoportables, mientras ustedes no tocan las cargas ni con uno de sus dedos!».


    Palabra del Señor.

    8 min
  • Reflexión domingo 12 de octubre de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.

    Lecturas del XXVIII Domingo del Tiempo Ordinario

    Primera Lectura

    Lectura del segundo libro de los Reyes (5,14-17):


    EN aquellos días, el sirio Naamán bajó y se bañó en el Jordán siete veces, conforme a la palabra de Eliseo, el hombre de Dios, Y su carne volvió a ser como la de un niño pequeño: quedó limpio de su lepra.

    Naamán y toda su comitiva regresaron al lugar donde se encontraba el hombre de Dios. Al llegar, se detuvo ante él exclamando:

    «Ahora conozco que no hay en toda la tierra otro Dios que el de Israel. Recibe, pues, un presente de tu siervo».

    Pero Eliseo respondió:

    «Vive el Señor ante quien sirvo, que no he de aceptar nada».

    Y le insistió en que aceptase, pero él rehusó.

    Naamán dijo entonces:

    «Que al menos le den a tu siervo tierra del país, la carga de un par de mulos, porque tu servidor no ofrecerá ya holocausto ni sacrificio a otros dioses más que al Señor».


    Palabra de Dios


    Salmo

    Sal 97,1.2-3ab.3cd-4


    R/. El Señor revela a las naciones su salvación.


    V/. Cantad al Señor un cántico nuevo,

    porque ha hecho maravillas.

    Su diestra le ha dado la victoria,

    su santo brazo. R/.


    V/. El Señor da a conocer su salvación,

    revela a las naciones su justicia.

    Se acordó de su misericordia y su fidelidad

    en favor de la casa de Israel. R/.


    V/. Los confines de la tierra han contemplado

    la salvación de nuestro Dios.

    Aclama al Señor, tierra entera;

    gritad, vitoread, tocad. R/.


    Segunda Lectura

    Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo (2,8-13):


    Querido hermano:

    Acuérdate de Jesucristo, resucitado de entre ¡os muertos, nacido del linaje de David, según mi evangelio, por el que padezco hasta llevar cadenas, como un malhechor; pero la palabra de Dios no está encadenada.

    Por eso lo aguanto todo por los elegidos, para que ellos también alcancen la salvación y la gloria eterna en Cristo Jesús.

    Es palabra digna de crédito:

    Pues si morimos con él, también viviremos con él;

    si perseveramos, también reinaremos con él;

    si lo negamos, también él nos negará.

    Si somos infieles, él permanece fiel,

    porque no puede negarse a sí mismo.


    Palabra de Dios


    Evangelio de hoy

    Lectura del santo evangelio según san Lucas (17,11-19):


    Una vez, yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaría y Galilea. Cuando iba a entrar en una ciudad, vinieron a su encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían:

    «Jesús, maestro, ten compasión de nosotros».

    Al verlos, les dijo:

    «Id a presentaros a los sacerdotes».

    Y sucedió que, mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se postró a los pies de Jesús, rostro en tierra, dándole gracias.

    Este era un samaritano.

    Jesús, tomó la palabra y dijo:

    «¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios más que este extranjero?».

    Y le dijo:

    «Levántate, vete; tu fe te ha salvado».


    Palabra del Señor

    3 min
  • Reflexión sábado 11 de octubre de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.

    EVANGELIO Y LECTURAS DE HOY

    11 OCTUBRE

    Lecturas del Sábado de la XXVII Semana del Tiempo Ordinario

    Primera Lectura

    Lectura del libro del profeta Joel (4,12-21):


    «Que se levanten las naciones y acudan al valle de Josafat; allí me sentaré a juzgar a las naciones vecinas. Empuñen las hoces, porque ya la mies está madura, vengan a pisar las uvas, porque ya está lleno el lagar, ya las cubas están rebosantes de sus maldades. ¡Multitudes y multitudes se reúnen en el valle del Juicio, porque está cerca el día del Señor! El sol y la luna se oscurecen, las estrellas retiran su resplandor. El Señor ruge desde Sión, desde Jerusalén levanta su voz; tiemblan los cielos y la tierra. Pero el Señor protege a su pueblo, auxilia a los hijos de Israel. Entonces sabrán que yo soy el Señor, su Dios, que habito en Sión, mi monte santo. Jerusalén será santa, y ya no pasarán por ella los extranjeros. Aquel día los montes destilarán vino y de las colinas manará leche. Los ríos de Judá irán llenos de agua y brotará un manantial del templo del Señor que regará el valle de las Acacias. Egipto se volverá un desierto y Edom una árida llanura, porque oprimieron a los hijos de Judá y derramaron sangre inocente en su país. En cambio, Judá estará habitada para siempre, y Jerusalén por todos los siglos. Vengaré su sangre, no quedarán impunes los que la derramaron, y yo, el Señor, habitaré en Sión».


    Palabra de Dios


    Salmo

    Sal 96


    R/. Alegraos, justos, con el Señor


    El Señor reina, la tierra goza,

    se alegran las islas innumerables.

    Tinielba y nube lo rodean,

    justicia y derecho sostienen su trono. R/.


    Los montes se derriten como cera

    ante el dueño de toda la tierra;

    los cielos pregonan su justicia,

    y todos los pueblos contemplan su gloria. R/.


    Amanece la luz para el justo

    y la alegría para los rectos de corazón.

    Alégraos, justos, con el Señor,

    celebrad su santo nombre.R/.


    Evangelio de hoy

    Lectura del santo Evangelio según san Lucas (11,27-28):


    En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la multitud, una mujer del pueblo gritando, le dijo: «¡Dichosa la mujer que te llevó en su seno y cuyos pechos te amamantaron!»

    Pero Jesús le respondió: «Dichosos todavía más los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica».


    Palabra del Señor

    7 min
  • Reflexión jueves 9 de octubre de 2025. La fe nos reconstruye.

    Primera lectura

    Mal 3, 13-20a


    He aquí que llega el día, ardiente como un horno


    Lectura de la profecía de Malaquías.


    LEVANTAN la voz contra mí, dice el Señor.

    Dicen: «¿En qué levantamos la voz contra ti?».

    En que dicen:

    «Pura nada, el temor debido al Señor. ¿Qué sacamos con guardar sus mandatos, haciendo duelo ante el Señor del universo? Al contrario, los orgullosos son los afortunados; prosperan los malhechores, tientan a Dios y salen airosos».

    Los hombres que temen al Señor se pusieron a comentar esto entre sí. El Señor atendió y escuchó, y se escribió un libro memorial, en su presencia, en favor de los hombres que temen al Señor.

    Ese día que estoy preparando, dice el Señor del universo, volverán a ser propiedad mía; me compadeceré de ellos como se compadece el hombre de su hijo que lo honra. Volverán a ver la diferencia entre el justo y el malhechor, entre el que sirve a Dios y el que no lo sirve.

    He aquí que llega el día, ardiente como un horno, en el que todos los orgullosos y malhechores serán como paja; los consumirá el día que está llegando, dice el Señor del universo, y no les dejará ni copa ni raíz.

    Pero a ustedes, los que temen mi nombre, los iluminará un sol de justicia y hallarán salud a su sombra; saldrán y brincarán como terneros que salen del establo.


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 1, 1-2. 3. 4 y 6 (R.: Sal 39, 5ab)


    R. Dichoso el hombre que ha puesto

    su confianza en el Señor.


    V. Dichoso el hombre

    que no sigue el consejo de los impíos,

    ni entra por la senda de los pecadores,

    ni se sienta en la reunión de los cínicos;

    sino que su gozo es la ley del Señor,

    y medita su ley día y noche. R.


    V. Será como un árbol

    plantado al borde de la acequia:

    da fruto a su tiempo

    y no se marchitan sus hojas;

    y cuanto emprende tiene buen fin. R.


    V. No así los impíos, no así;

    serán paja que arrebata el viento.

    Porque el Señor protege el camino de los justos,

    pero el camino de los impíos acaba mal. R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. Abre, Señor, nuestro corazón, para que aceptemos las palabras de tu Hijo. R.

    Evangelio

    Lc 11, 5-13


    Pidan y se les dará


    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.


    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

    «Supongan que alguno de ustedes tiene un amigo, y viene durante la medianoche y le dice:

    “Amigo, préstame tres panes, pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle”; y, desde dentro, aquel le responde:

    “No me molestes; la puerta ya está cerrada; mis niños y yo estamos acostados; no puedo levantarme para dártelos”; les digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por su importunidad se levantará y le dará cuanto necesite.

    Pues yo les digo a ustedes: pidan y se les dará, busquen y hallarán, llamen y se les abrirá; porque todo el que pide recibe, y el que busca halla, y al que llama se le abre.

    ¿Qué padre entre ustedes, si su hijo le pide un pez, le dará una serpiente en lugar del pez? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión?

    Si ustedes, pues, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¿cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que le piden?».


    Palabra del Señor.

    3 min
  • Reflexión miércoles 8 de octubre de 2025. El poder del perdón.

    Primera lectura

    Jon 4, 1-11


    Tú te compadeces del ricino, ¿y no me he de compadecer yo de Nínive, la gran ciudad?


    Lectura de la profecía de Jonás.


    JONÁS se disgustó y se indignó profundamente. Y rezó al Señor en estos términos:

    «¿No lo decía yo, Señor, cuando estaba en mi tierra? Por eso intenté escapar a Tarsis, pues bien sé que eres un Dios bondadoso, compasivo, paciente y misericordioso, que te arrepientes del mal. Así que, Señor, toma mi vida, pues vale más morir que vivir».

    Dios le contestó:

    «¿Por qué tienes ese disgusto tan grande?».

    Salió Jonás de la ciudad y se instaló al oriente. Armó una choza y se quedó allí, a su sombra, hasta ver qué pasaba con la ciudad.

    Dios hizo que una planta de ricino surgiera por encima de Jonás, para dar sombra a su cabeza y librarlo de su disgusto. Jonás se alegró y se animó mucho con el ricino.

    Pero Dios hizo que, al día siguiente, al rayar el alba, un gusano atacase al ricino, que se secó.

    Cuando salió el sol, hizo Dios que soplase un recio viento solano; el sol pegaba en la cabeza de Jonás, que desfallecía y se deseaba la muerte:

    «Más vale morir que vivir», decía.

    Dios dijo entonces a Jonás:

    «¿Por qué tienes ese disgusto tan grande por lo del ricino?».

    Él contestó:

    «Lo tengo con toda razón. Y es un disgusto de muerte».

    Dios repuso:

    «Tú te compadeces del ricino, que ni cuidaste ni ayudaste a crecer, que en una noche surgió y en otra desapareció, ¿y no me he de compadecer yo de Nínive, la gran ciudad, donde hay más de ciento veinte mil personas, que no distinguen la derecha de la izquierda, y muchísimos animales?».


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 85, 3-4. 5-6. 9-10 (R.: cf. 15)


    R. Tú, Señor, eres lento a la cólera y rico en piedad.


    V. Piedad de mí, Señor,

    que a ti te estoy llamando todo el día;

    alegra el alma de tu siervo,

    pues levanto mi alma hacia ti, Señor. R.


    V. Porque tú, Señor, eres bueno y clemente,

    rico en misericordia con los que te invocan.

    Señor, escucha mi oración,

    atiende a la voz de mi súplica. R.


    V. Todos los pueblos vendrán

    a postrarse en tu presencia, Señor;

    bendecirán tu nombre:

    «Grande eres tú, y haces maravillas;

    tú eres el único Dios». R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. Han recibido un Espíritu de hijos de adopción, en el que clamamos: «¡“Abba”, Padre!». R.

    Evangelio

    Lc 11,1-4


    Señor, enséñanos a orar


    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.


    UNA vez que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo:

    «Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos».

    Él les dijo:

    «Cuando oren, digan: “Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, danos cada día nuestro pan cotidiano, perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe, y no nos dejes caer en tentación”».


    Palabra del Señor.

    3 min

About Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

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