Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

By Padre Juan Diego Ruiz Arango.Religion & Spirituality
Download on the App Store

Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia. episodes

  • Reflexión sábado 27 de septiembre de 2025. Meternos en la cabeza a Jesús.

    Primera lectura

    Za 2,5-9.14-15a


    Voy a habitar en medio de ti


    Lectura de la profecía de Zacarías.


    LEVANTÉ los ojos y vi un hombre que tenía en su mano un cordón de medir. Le pregunté:

    «¿Adónde vas?».

    Me respondió:

    «A medir Jerusalén para ver cuál es su anchura y cuál su longitud».

    El mensajero que me hablaba salió y vino otro mensajero a su encuentro. Me dijo:

    «Vete corriendo y dile al oficial aquel:

    “Jerusalén será una ciudad abierta a causa de los muchos hombres y animales que habrá en ella; yo le serviré de muralla de fuego alrededor y en ella seré su gloria”.

    Alégrate y goza, Sion,

    pues voy a habitar en medio de ti

    —oráculo del Señor—.

    Aquel día se asociarán al Señor

    pueblos sin número;

    ellos serán mi pueblo».


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal Jr 31,10. 11-12ab.13 (R. cf. 10d)


    R. El Señor nos guardará como un pastor a su rebaño.


    V. Escuchen, pueblos, la palabra del Señor,

    anúncienla en las islas remotas:

    «El que dispersó a Israel lo reunirá,

    lo guardará como un pastor a su rebaño. R.


    V. Porque el Señor redimió a Jacob,

    lo rescató de una mano más fuerte».

    Vendrán con aclamaciones a la altura de Sion,

    afluirán hacia los bienes del Señor. R.


    V. Entonces se alegrará la doncella en la danza,

    gozarán los jóvenes y los viejos;

    convertiré su tristeza en gozo,

    los alegraré y aliviaré sus penas. R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. Nuestro Salvador, Cristo Jesús, destruyó la muerte e hizo brillar la vida por medio del Evangelio. R.

    Evangelio

    Lc 9,43b-45


    El Hijo del hombre va a ser entregado. Les daba miedo preguntarle sobre el asunto


    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.


    EN aquel tiempo, entre la admiración general por lo que hacía, Jesús dijo a sus discípulos:

    «Métanse bien en los oídos estas palabras: el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres».

    Pero ellos no entendían este lenguaje; les resultaba tan oscuro, que no captaban el sentido.

    Y les daba miedo preguntarle sobre el asunto.


    Palabra del Señor.

    6 min
  • Reflexión viernes 26 de septiembre de 2025. Dios está con nosotros.

    Primera lectura

    Ag 1,15b - 2,9


    Dentro de poco llenaré este templo de gloria


    Lectura de la profecía de Ageo.


    EL año segundo del rey Darío, el día veintiuno del mes séptimo, llegó la palabra del Señor por medio del profeta Ageo:

    «Di a Zorobabel, hijo de Sealtiel, gobernador de Judá, a Josué, hijo de Josadac, sumo sacerdote, y al resto de la gente:

    “¿Quién de entre ustedes queda de los que vieron este templo en su primitivo esplendor? Y el que ven ahora, ¿no les parece que no vale nada?

    Ánimo, pues, Zorobabel

    —oráculo del Señor—;

    ánimo también tú, Josué,

    hijo de Josadac, sumo sacerdote.

    ¡Ánimo gentes todas!

    —oráculo del Señor—.

    ¡Adelante, que estoy con ustedes!

    —oráculo del Señor del universo—.

    Ahí está mi palabra,

    la que les di al sacarlos de Egipto;

    y mi espíritu está en medio de ustedes. ¡No teman!

    Pues esto dice el Señor del universo:

    Dentro de poco haré temblar cielos y tierra, mares y tierra firme. Haré temblar a todos los pueblos, que vendrán con todas sus riquezas y llenaré este templo de gloria, dice el Señor del universo.

    Míos son la plata y el oro —oráculo del Señor del universo—. Mayor será la gloria de este segundo templo que la del primero, dice el Señor del universo.

    Y derramaré paz y prosperidad en este lugar, oráculo del Señor del universo”».


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 43(42),1.2.3.4 (R. 5bc)


    R. Espera en Dios, que volverás a alabarlo:

    «Salud de mi rostro, Dios mío».


    V. Hazme justicia, oh Dios,

    defiende mi causa

    contra gente sin piedad,

    sálvame

    del hombre traidor y malvado. R.


    V. Tú eres mi Dios y protector,

    ¿por qué me rechazas?,

    ¿por qué voy andando sombrío,

    hostigado por mi enemigo? R.


    V. Envía tu luz y tu verdad:

    que ellas me guíen

    y me conduzcan hasta tu monte santo,

    hasta tu morada. R.


    V. Me acercaré al altar de Dios,

    al Dios de mi alegría,

    y te daré gracias al son de la cítara,

    Dios, Dios mío. R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. El Hijo del hombre ha venido a servir y dar su vida en rescate por muchos. R.

    Evangelio

    Lc 9,18-22


    Tú eres el Mesías de Dios. El Hijo del hombre tiene que padecer mucho


    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.


    UNA vez que Jesús estaba orando solo, lo acompañaban sus discípulos y les preguntó:

    «¿Quién dice la gente que soy yo?».

    Ellos contestaron:

    «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros dicen que ha resucitado uno de los antiguos profetas».

    Él les preguntó:

    «Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?».

    Pedro respondió:

    «El Mesías de Dios».

    Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie. Porque decía:

    «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día».


    Palabra del Señor.

    6 min
  • Reflexión jueves 25 de septiembre de 2025. Tener claridad de lo bueno y lo malo.

    Primera lectura

    Ag 1,1-8


    Construyan el templo, y me complaceré en él


    Comienzo de la profecía de Ageo.


    EL año segundo del rey Darío, el día primero del mes sexto, la palabra del Señor fue dirigida a Zorobabel, hijo de Sealtiel, gobernador de Judá, y a Josué, hijo de Josadac, sumo sacerdote, por medio del profeta Ageo:

    «Esto dice el Señor del universo: Este pueblo anda diciendo:

    “No es momento de ponerse a construir la casa del Señor”».

    La palabra del Señor vino por medio del profeta Ageo:

    «¿Y es momento de vivir en casas lujosas mientras que el templo es una ruina?

    Ahora pues, esto dice el Señor del universo:

    Piensen bien en su situación.

    Sembraron mucho y recogieron poco;

    comen y no se llenan;

    beben y siguen con sed;

    se visten y no entran en calor;

    el trabajador guarda su salario en saco roto.

    Esto dice el Señor del universo:

    Piensen bien en su situación.

    Suban al monte,

    traigan madera,

    construyan el templo.

    Me complaceré en él

    y seré glorificado, dice el Señor».


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 149,1-2.3-4.5-6a y 9b (R. 4a)


    R. El Señor ama a su pueblo.


    O bien:


    R. Aleluya.


    V. Canten al Señor un cántico nuevo,

    resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;

    que se alegre Israel por su Creador,

    los hijos de Sion por su Rey. R.


    V. Alaben su nombre con danzas,

    cántenle con tambores y cítaras;

    porque el Señor ama a su pueblo

    y adorna con la victoria a los humildes. R.


    V. Que los fieles festejen su gloria

    y canten jubilosos en filas:

    con vítores a Dios en la boca.

    Es un honor para todos sus fieles. R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. Yo soy el camino y la verdad y la vida-dice el Señor- nadie va al Padre sino por mí. R.

    Evangelio

    Lc 9,7-9


    A Juan lo mandé decapitar yo. ¿Quién es este de quien oigo semejantes cosas?


    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.


    EN aquel tiempo, el tetrarca Herodes se enteró de lo que pasaba sobre Jesús y no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado de entre los muertos; otros, en cambio, que había aparecido Elías, y otros que había vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.

    Herodes se decía:

    «A Juan lo mandé decapitar yo. ¿Quién es este de quien oigo semejantes cosas?

    Y tenía ganas de verlo.


    Palabra del Señor.

    6 min
  • Reflexión miércoles 24 de septiembre de 2025. Lo bueno de las crisis.

    Primera lectura

    Esd 9,5-9


    Dios no nos ha abandonado en nuestra esclavitud


    Lectura del libro de Esdras.


    YO, Esdras, a la hora de la ofrenda de la tarde salí de mi abatimiento y, con mi vestidura y el manto rasgados, me arrodillé, extendí las palmas de mis manos hacia el Señor, mi Dios, y exclamé:

    «Dios mío, estoy avergonzado y confundido; no me atrevo a levantar mi rostro hacia ti, porque nos hemos hecho culpables de numerosas faltas y nuestros delitos llegan hasta el cielo.

    Desde la época de nuestros padres hasta hoy hemos pecado gravemente. Por causa de nuestros delitos, nosotros, nuestros reyes y nuestros sacerdotes hemos sido entregados a los reyes extranjeros, a la espada, a la esclavitud, al saqueo y a la vergüenza, como sucede todavía hoy.

    Pero ahora, en un instante, el Señor nuestro Dios nos ha otorgado la gracia de dejarnos un resto y de concedernos un lugar en el templo santo. El Señor ha iluminado nuestros ojos y nos ha dado un respiro en medio de nuestra esclavitud.

    Porque somos esclavos, pero nuestro Dios no nos ha abandonado en nuestra esclavitud, sino que nos ha otorgado el favor de los reyes de Persia, nos ha dado un respiro para reconstruir el templo de nuestro Dios y restaurar sus ruinas y nos ha proporcionado un refugio seguro en Judá y en Jerusalén».


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal Tb 13,2.3-4.7.8 (R. 1a)


    R. Bendito sea Dios, que vive eternamente


    V. Bendito sea Dios, que vive eternamente;

    y cuyo reino dura por los siglos.

    Él azota y se compadece;

    hunde hasta el abismo y saca de él

    y no hay quien escape de su mano. R.


    V. Denle gracias, hijos de Israel, ante los gentiles,

    porque él nos dispersó entre ellos.

    Proclamen allí su grandeza. R.


    V. Ensálcenlo ante todos los vivientes,

    que él es nuestro Dios y Señor,

    nuestro Padre por todos los siglos. R.


    V. Él nos azota por nuestros delitos,

    pero se compadecerá de nuevo,

    y los congregará de entre las naciones

    por donde están dispersados. R.


    V. Que todos alaben al Señor

    y le den gracias en Jerusalén. R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. Está cerca el reino de Dios; conviértanse y crean en el Evangelio. R.

    Evangelio

    Lc 9,1-6


    Los envió a proclamar el reino de Dios y a curar a los enfermos


    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.


    EN aquel tiempo, habiendo convocado Jesús a los Doce, les dio poder y autoridad sobre toda clase de demonios y para curar enfermedades.

    Luego los envió a proclamar el reino de Dios y a curar a los enfermos, diciéndoles:

    «No lleven nada para el camino: ni bastón ni alforja, ni pan ni dinero; tampoco tengan dos túnicas cada uno.

    Quédense en la casa donde entren, hasta que se vayan de aquel sitio.

    Y si algunos no los reciben, al salir de aquel pueblo sacúdanse el polvo de sus pies, como testimonio contra ellos».

    Se pusieron en camino y fueron de aldea en aldea, anunciando la Buena Noticia y curando en todas partes.


    Palabra del Señor.

    6 min
  • Reflexión martes 23 de septiembre de 2025. Ser cercano a Dios y los hermanos.

    Primera lectura

    Esd 6,7-8.12b.14-20


    Terminaron el templo y celebraron la Pascua


    Lectura del libro de Esdras.


    EN aquellos días, el rey Darío escribió a los gobernantes de Transeufratina:

    «Dejen que se reanuden las obras de ese templo de Dios. El gobernador de los judíos y los ancianos judíos reconstruirán este templo de Dios en el lugar que ocupaba. Estas son mis órdenes sobre lo que deben hacer con los ancianos judíos para la reconstrucción del templo de Dios: de los ingresos reales procedentes de los tributos de Transeufratina, páguese puntualmente a esos hombres los gastos sin ningún tipo de interrupción.

    Yo, Darío, he promulgado este decreto y quiero que sea ejecutado al pie de la letra».

    Los ancianos judíos prosiguieron las obras con éxito, confortados por la profecía del profeta Ageo y de Zacarías, hijo de Idó. Edificaron y concluyeron la reconstrucción, según el mandato del Dios de Israel y con la orden de Ciro, de Darío y de Artajerjes, reyes de Persia.

    Así terminaron este templo el día tercero del mes de adar, el año sexto del reinado del rey Darío.

    Los hijos de Israel, los sacerdotes, los levitas y los demás repatriados celebraron con alegría la dedicación de este templo de Dios. Con motivo de la dedicación de este templo de Dios, ofrecieron cien toros, doscientos carneros, cuatrocientos corderos y, como sacrificio por el pecado de todo Israel, doce machos cabríos, según el número de las tribus de Israel.

    También organizaron los turnos de los sacerdotes y las clases de los levitas para el servicio de Dios en Jerusalén, tal y como está escrito en el libro de Moisés.

    Los repatriados celebraron la Pascua el día catorce del mes primero. Los sacerdotes y los levitas se habían purificado para la ocasión. Todos los purificados ofrecieron el sacrificio de la Pascua por todos los repatriados, por sus hermanos, los sacerdotes, y por ellos mismos.


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 122(121),1-2.3-4a.4b-5 (R. cf. 1)


    R. Vamos alegres a la casa del Señor.


    V. ¡Qué alegría cuando me dijeron:

    «Vamos a la casa del Señor»!

    Ya están pisando nuestros pies

    tus umbrales, Jerusalén. R.


    V. Jerusalén está fundada

    como ciudad bien compacta.

    Allá suben las tribus,

    las tribus del Señor. R.


    V. Según la costumbre de Israel,

    a celebrar el nombre del Señor;

    en ella están los tribunales de justicia,

    en el palacio de David. R.


    V. Deseen la paz a Jerusalén:

    «Vivan seguros los que te aman,

    haya paz dentro de tus muros,

    seguridad en tus palacios». R.


    V. Por mis hermanos y compañeros,

    voy a decir: «La paz contigo».

    Por la casa del Señor, nuestro Dios,

    te deseo todo bien. R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. Bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen. R.

    Evangelio

    Lc 8,19-21


    Mi madre y mis hermanos son estos: los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen


    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.


    EN aquel tiempo, vinieron a Jesús su madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar hasta él.

    Entonces le avisaron:

    «Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte».

    Él respondió diciéndoles:

    «Mi madre y mis hermanos son estos: los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen».


    Palabra del Señor.

    6 min
  • Reflexión lunes 22 de septiembre de 2025. Dejarse orientar por la palabra.

    Primera lectura

    Esd 1,1-6


    El que pertenezca al pueblo del Señor que suba a Jerusalén, a reconstruir el templo del Señor


    Comienzo del libro de Esdras.


    EL año primero de Ciro, rey de Persia, para que se cumpliera la palabra del Señor por boca de Jeremías, el Señor despertó el espíritu de Ciro, rey de Persia, para que proclamara de palabra y por escrito en todo su reino:

    «Esto dice Ciro, rey de Persia:

    El Señor, Dios del cielo, me ha dado todos los reinos de la tierra y me ha encargado que le edifique un templo en Jerusalén de Judá. El que de ustedes pertenezca a su pueblo, que su Dios sea con él, que suba a Jerusalén de Judá, a reconstruir el templo del Señor, Dios de Israel, el Dios que está en Jerusalén. Y a todos los que hayan quedado, en el lugar donde vivan, que las personas del lugar en donde estén les ayuden con plata, oro, bienes y ganado, además de las ofrendas voluntarias para el templo de Dios que está en Jerusalén».

    Entonces, los cabezas de familia de Judá y Benjamín, los sacerdotes y los levitas, y todos aquellos a quienes Dios había despertado el espíritu, se pusieron en marcha hacia Jerusalén para reconstruir el templo del Señor.

    Todos sus vecinos les ayudaron con toda clase de plata, oro, bienes, ganado y objetos preciosos, además de las ofrendas voluntarias.


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 126(125),1-2ab.2cd-3.4-5.6 (R. 3a)


    R. El Señor ha estado grande con nosotros.


    V. Cuando el Señor hizo volver a los cautivos de Sion,

    nos parecía soñar:

    la boca se nos llenaba de risas,

    la lengua de cantares. R.


    V. Hasta los gentiles decían:

    «El Señor ha estado grande con ellos».

    El Señor ha estado grande con nosotros,

    y estamos alegres. R.


    V. Recoge, Señor, a nuestros cautivos

    como los torrentes del Negueb.

    Los que sembraban con lágrimas

    cosechan entre cantares. R.


    V. Al ir, iba llorando,

    llevando la semilla;

    al volver, vuelve cantando,

    trayendo sus gavillas. R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. Brille así su luz ante los hombres, para que vean sus buenas obras y den gloria a su Padre. R.

    Evangelio

    Lc 8,16-18


    La lámpara se pone en el candelero para que los que entren vean la luz


    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.


    EN aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:

    «Nadie que ha encendido una lámpara, la tapa con una vasija o la mete debajo de la cama, sino que la pone en el candelero para que los que entren vean la luz.

    Pues nada hay oculto que no llegue a descubrirse ni nada secreto que no llegue a saberse y hacerse público.

    Miren, pues, cómo oyen, pues al que tiene se le dará y al que no tiene se le quitará hasta lo que cree tener».


    Palabra del Señor.

    6 min
  • Reflexión Domingo 21 de septiembre de 2025.

    Primera lectura

    Am 8, 4-7


    Contra los que “compran al indigente por plata”


    Lectura de la profecía de Amós.


    ESCUCHEN esto, los que pisotean al pobre

    y eliminan a los humildes del país,

    diciendo: «¿Cuándo pasará la luna nueva,

    para vender el grano,

    y el sábado, para abrir los sacos de cereal

    —reduciendo el peso y aumentando el precio,

    y modificando las balanzas con engaño—

    para comprar al indigente por plata

    y al pobre por un par de sandalias,

    para vender hasta el salvado del grano?».

    El Señor lo ha jurado por la Gloria de Jacob:

    «No olvidaré jamás ninguna de sus acciones».


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 113(112),1-2.4-6.7-8 (R. 9,19a)


    R. Alaben al Señor, que alza al pobre.


    V. Alaben, siervos del Señor,

    alaben el nombre del Señor.

    Bendito sea el nombre del Señor,

    ahora y por siempre. R.


    V. El Señor se eleva sobre todos los pueblos,

    su gloria sobre los cielos.

    ¿Quién como el Señor, Dios nuestro,

    que habita en las alturas

    y se abaja para mirar

    al cielo y a la tierra? R.


    V. Levanta del polvo al desvalido,

    alza de la basura al pobre,

    para sentarlo con los príncipes,

    los príncipes de su pueblo. R.


    Evangelio

    Lc 16, 1-13


    No pueden servir a Dios y al dinero


    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.


    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

    «Un hombre rico tenía un administrador, a quien acusaron ante él de derrochar sus bienes.

    Entonces lo llamó y le dijo:

    “¿Qué es eso que estoy oyendo de ti? Dame cuenta de tu administración, porque en adelante no podrás seguir administrando”.

    El administrador se puso a decir para sí:

    “¿Qué voy a hacer, pues mi señor me quita la administración? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa”.

    Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo y dijo al primero:

    “¿Cuánto debes a mi amo?”.

    Este respondió:

    “Cien barriles de aceite”.

    Él le dijo:

    “Toma tu recibo; aprisa, siéntate y escribe cincuenta”.

    Luego dijo a otro:

    “Y tú, ¿cuánto debes?”.

    Él contestó:

    “Cien fanegas de trigo”.

    Le dice:

    “Toma tu recibo y escribe ochenta”.

    Y el amo alabó al administrador injusto, porque había

    actuado con astucia. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su propia gente que los hijos de la luz.

    Y yo les digo: gánense amigos con el dinero de iniquidad, para que, cuando les falte, los reciban en las moradas eternas.

    El que es fiel en lo poco, también en lo mucho es fiel; el que es injusto en lo poco, también en lo mucho es injusto.

    Pues, si no fueron fieles en la riqueza injusta, ¿quién les confiará la verdadera? Si no fueron fieles en lo ajeno, ¿lo de ustedes, quién se lo dará?

    Ningún siervo puede servir a dos señores, porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No pueden servir a Dios y al dinero».


    Palabra del Señor.

    7 min
  • Reflexión sábado 20 de septiembre de 2025. Dios tiene palabras de vida.

    Primera lectura

    1Tm 6,13-16


    Guarda el mandamiento sin mancha hasta la manifestación del Señor


    Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo.


    QUERIDO hermano:

    Delante de Dios, que da vida a todas las cosas, y de Cristo Jesús, que proclamó tan noble profesión de fe ante Poncio Pilato, te ordeno que guardes el mandamiento sin mancha ni reproche hasta la manifestación de nuestro Señor Jesucristo, que, en el tiempo apropiado, mostrará el bienaventurado y único Soberano, Rey de los reyes y Señor de los señores, el único que posee la inmortalidad, que habita una luz inaccesible, a quien ningún hombre ha visto ni puede ver.

    A él honor y poder eterno. Amén.


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 100(99),2.3.4.5 (R. 2c)


    R. Entren en la presencia del Señor con vítores.


    V. Aclama al Señor, tierra entera,

    sirvan al Señor con alegría,

    entren en su presencia con vítores. R.


    V. Sepan que el Señor es Dios:

    que él nos hizo y somos suyos,

    su pueblo y ovejas de su rebaño. R.


    V. Entren por sus puertas con acción de gracias,

    por sus atrios con himnos,

    dándole gracias y bendiciendo su nombre. R.


    V. El Señor es bueno,

    su misericordia es eterna,

    su fidelidad por todas las edades. R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. Bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios con un corazón noble y generoso,

    la guardan y dan fruto con perseverancia. R.

    Evangelio

    Lc 8,4-15


    Lo de la tierra buena son los que guardan la palabra y dan fruto con perseverancia


    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.


    EN aquel tiempo, habiéndose reunido una gran muchedumbre y gente que salía de toda la ciudad, dijo Jesús en parábola:

    «Salió el sembrador a sembrar su semilla.

    Al sembrarla, algo cayó al borde del camino, lo pisaron, y los pájaros del cielo se lo comieron.

    Otra parte cayó en terreno pedregoso, y, después de brotar, se secó por falta de humedad.

    Otra parte cayó entre abrojos, y los abrojos, creciendo al mismo tiempo, la ahogaron.

    Y otra parte cayó en tierra buena, y, después de brotar, dio fruto al ciento por uno».

    Dicho esto, exclamó:

    «El que tenga oídos para oír, que oiga».

    Entonces le preguntaron los discípulos qué significaba esa parábola.

    Él dijo:

    «A ustedes se les ha otorgado conocer los misterios del reino de Dios; pero a los demás, en parábolas, “para que viendo no vean y oyendo no entiendan”.

    El sentido de la parábola es este: la semilla es la palabra de Dios.

    Los del borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el diablo y se lleva la palabra de sus corazones, para que no crean y se salven.

    Los del terreno pedregoso son los que, al oír, reciben la palabra con alegría, pero no tienen raíz; son los que por algún tiempo creen, pero en el momento de la prueba fallan.

    Lo que cayó entre abrojos son los que han oído, pero, dejándose llevar por los afanes, riquezas y placeres de la vida, se quedan sofocados y no llegan a dar fruto maduro.

    Lo de la tierra buena son los que escuchan la palabra con un corazón noble y generoso, la guardan y dan fruto con perseverancia».


    Palabra del Señor.

    8 min
  • Reflexión viernes 19 de septiembre de 2025. Lo diferente que somos nos une.

    Primera lectura

    1Tm 6,2c-12


    Tú, en cambio, hombre de Dios, busca la justicia


    Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo.


    QUERIDO hermano:

    Esto es lo que tienes que enseñar y recomendar.

    Si alguno enseña otra doctrina y no se aviene a las palabras sanas de nuestro Señor Jesucristo y a la doctrina que es conforme a la piedad, es un orgulloso y un ignorante, que padece la enfermedad de plantear cuestiones y discusiones sobre palabras; de ahí salen envidias, polémicas, blasfemias, malévolas suspicacias, altercados interminables de hombres corrompidos en la mente y privados de la verdad, que piensan que la piedad es un medio de lucro.

    La piedad es ciertamente una gran ganancia para quien se contenta con lo suficiente. Pues nada hemos traído al mundo, como tampoco podemos llevarnos nada de él. Teniendo alimentos y con qué cubrirnos, contentémonos con esto.

    Los que quieren enriquecerse sucumben a la tentación, se enredan en un lazo y son presa de muchos deseos absurdos y nocivos, que hunden a los hombres en la ruina y en la perdición. Porque el amor al dinero es la raíz de todos los males, y algunos, arrastrados por él, se han apartado de la fe y se han acarreado muchos sufrimientos.

    Tú, en cambio, hombre de Dios, huye de estas cosas. Busca la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre. Combate el buen combate de la fe, conquista la vida eterna, a la que fuiste llamado y que tú profesaste noblemente delante de muchos testigos.


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 49(48),6-8.9-10.17-18.19-20 (R. Mt 5,3)


    R. Bienaventurados los pobres en el espíritu,

    porque de ellos es el reino de los cielos.


    V. ¿Por qué habré de temer los días aciagos,

    cuando me cerquen y acechen los malvados,

    que confían en su opulencia

    y se jactan de sus inmensas riquezas,

    si nadie puede salvarse

    ni dar a Dios un rescate? R.


    V. Es tan caro el rescate de la vida,

    que nunca les bastará

    para vivir perpetuamente

    sin bajar a la fosa. R.


    V. No te preocupes si se enriquece un hombre

    y aumenta el fasto de su casa:

    cuando muera, no se llevará nada,

    su fasto no bajará con él. R.


    V. Aunque en vida se felicitaba:

    «Ponderan lo bien que lo pasas»,

    irá a reunirse con la generación de sus padres,

    que no verán nunca la luz. R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. Bendito eres, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del reino a los pequeños. R.

    Evangelio

    Lc 8,1-3


    Las mujeres iban con ellos, y les servían con sus bienes


    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.


    EN aquel tiempo, Jesús iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, proclamando y anunciando la Buena Noticia del reino de Dios, acompañado por los Doce, y por algunas mujeres, que habían sido curadas de espíritus malos y de enfermedades: María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes; Susana y otras muchas que les servían con sus bienes.


    Palabra del Señor.

    8 min
  • Reflexión jueves 18 de septiembre de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.

    TODOS TENEMOS UN DON.


    Primera lectura

    1Tm 4,12-16


    Cuida de ti mismo y de la enseñanza; y te salvarás a ti mismo y a los que te escuchan


    Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo.


    QUERIDO hermano:

    Que nadie te menosprecie por tu juventud; sé, en cambio, un modelo para los fieles en la palabra, la conducta, el amor, la fe, la pureza.

    Hasta que yo llegue, centra tu atención en la lectura, la exhortación, la enseñanza.

    No descuides el don que hay en ti, que te fue dado por intervención profética con la imposición de manos del presbiterio.

    Medita estas cosas y permanece en ellas, para que todos vean cómo progresas.

    Cuida de ti mismo y de la enseñanza. Sé constante en estas cosas, pues haciendo esto te salvarás a ti mismo y a los que te escuchan.


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 111(110),7-8.9.10 (R. 2a)


    R. Grandes son las obras del Señor.


    O bien:


    R. Aleluya.


    V. Justicia y verdad son las obras de sus manos,

    todos sus preceptos merecen confianza:

    son estables para siempre jamás,

    se han de cumplir con verdad y rectitud. R.


    V. Envió la redención a su pueblo,

    ratificó para siempre su alianza.

    Su nombre es sagrado y temible. R.


    V. Principio de la sabiduría es el temor del Señor,

    tienen buen juicio los que lo practican;

    la alabanza del Señor dura por siempre. R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados -dice el Señor- y yo los aliviaré. R.

    Evangelio

    Lc 7,36-50


    Sus muchos pecados han quedado perdonados, porque ha amado mucho


    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.


    EN aquel tiempo, un fariseo rogaba a Jesús que fuera a comer con él y, entrando en casa del fariseo, se recostó a la mesa. En esto, una mujer que había en la ciudad, una pecadora, al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, vino trayendo un frasco de alabastro lleno de perfume y, colocándose detrás junto a sus pies, llorando, se puso a

    regarle los pies con las lágrimas, se los enjugaba con los cabellos de su cabeza, los cubría de besos y se los ungía con el perfume. Al ver esto, el fariseo que lo había invitado se dijo:

    «Si este fuera profeta, sabría quién y qué clase de mujer es la que lo está tocando, pues es una pecadora».

    Jesús respondió y le dijo:

    «Simón, tengo algo que decirte».

    Él contestó:

    «Dímelo, Maestro».

    Jesús le dijo:

    «Un prestamista tenía dos deudores: uno le debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, los perdonó a los dos. ¿Cuál de ellos le mostrará más amor?».

    Respondió Simón y dijo:

    «Supongo que aquel a quien le perdonó más».

    Le dijo Jesús:

    «Has juzgado rectamente».

    Y, volviéndose a la mujer, dijo a Simón:

    «¿Ves a esta mujer? He entrado en tu casa y no me has dado agua para los pies; ella, en cambio, me ha regado los pies con sus lágrimas y me los ha enjugado con sus cabellos. Tú no me diste el beso de paz; ella, en cambio, desde que entré, no ha dejado de besarme los pies. Tú no me ungiste la cabeza con ungüento; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. Por eso te digo: sus muchos pecados han quedado perdonados, porque ha amado mucho, pero al que poco se le perdona, ama poco».

    Y a ella le dijo:

    «Han quedado perdonados tus pecados».

    Los demás convidados empezaron a decir entre ellos:

    «¿Quién es este, que hasta perdona pecados?».

    Pero él dijo a la mujer:

    «Tu fe te ha salvado, vete en paz».


    Palabra del Señor.

    6 min

About Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

From the publisher's feed

Reflexiones diarias de las lecturas por parte del presbítero Juan Diego Ruiz Arango.