Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

By Padre Juan Diego Ruiz Arango.Religion & Spirituality
Download on the App Store

Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia. episodes

  • Reflexión sábado 20 de junio de 2026. La mejor elección es Dios.

    Primera lectura

    2 Cro 24, 17-25


    Zacarías, a quien mataron entre el santuario y el altar


    Lectura del segundo libro de las Crónicas.


    DESPUÉS de la muerte de Joadá, los jefes de Judá fueron a rendir homenaje al rey, que les hizo caso. Abandonaron el templo del Señor, Dios de sus padres, y sirvieron a los mojones y a los ídolos. Por este pecado la cólera estalló contra Judá y Jerusalén. Les envió profetas para convertirlos al Señor, pero no hicieron caso de sus amonestaciones.

    Entonces el Espíritu de Dios vino sobre Zacarías, hijo del sacerdote Joadá, que, erguido ante el pueblo, les dijo:

    «Así dice Dios: “¿Por qué quebrantan los mandamientos del Señor? ¡No tendrán éxito! Por haber abandonado al Señor, él los abandonará”».

    Pero conspiraron contra él y, por mandato del rey, lo apedrearon en el atrio del templo del Señor. El rey Joás, olvidándose del amor que le profesaba Joadá, mató al hijo de este, que murió diciendo:

    «¡Que lo vea el Señor y lo demande!».

    Al cabo de un año, un ejército de Siria se dirigió contra Joás, invadió Judá y Jerusalén, mató a todos los jefes del pueblo y envió todo el botín al rey de Damasco.

    Aunque el ejército de Siria contaba con poca gente, el Señor le entregó un ejército enorme, por haber abandonado al Señor, Dios de sus padres. Así se hizo justicia con Joás.

    Al marcharse los sirios, dejándolo con múltiples dolencias, sus servidores conspiraron contra él para vengar al hijo del sacerdote Joadá.

    Hirieron a Joás en la cama y murió.

    Fue sepultado en la Ciudad de David, pero no en el panteón real.


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 88, 4-5. 29-30. 31-32. 33-34 (R.: 29a)


    R. Le mantendré eternamente mi favor.


    V. Sellé una alianza con mi elegido,

    jurando a David, mi siervo:

    Te fundaré un linaje perpetuo,

    edificaré tu trono para todas las edades. R.


    V. Le mantendré eternamente mi favor,

    y mi alianza con él será estable.

    Le daré una posteridad perpetua

    y un trono duradero como el cielo. R.


    V. Si sus hijos abandonan mi ley

    y no siguen mis mandamientos,

    si profanan mis preceptos

    y no guardan mis mandatos. R.


    V. Castigaré con la vara sus pecados

    y a latigazos sus culpas.

    Pero no les retiraré mi favor

    ni desmentiré mi fidelidad. R.


    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre para enriquecerlos con su pobreza. R.

    Evangelio

    Mt 6, 24-34


    No se agobien por el mañana


    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.


    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

    «Nadie puede servir a dos señores. Porque despreciará a uno y amará al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No pueden servir a Dios y al dinero.

    Por eso les digo: no estén agobiados por la vida de ustedes pensando qué van a comer, ni por el cuerpo de ustedes pensando con qué se van a vestir. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo que el vestido? Miren los pájaros del cielo: no siembran ni siegan, ni almacenan y, sin embargo, su Padre celestial los alimenta. ¿No valen ustedes más que ellos?

    ¿Quién de ustedes, a fuerza de agobiarse, podrá añadir una hora al tiempo de su vida?

    ¿Por qué se agobian por el vestido? Fíjense cómo crecen los lirios del campo: ni trabajan ni hilan. Y les digo que ni Salomón, en todo su esplendor, estaba vestido como uno de ellos. Pues si a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se arroja al horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por ustedes, gente de poca fe? No anden agobiados pensando qué van a comer, o qué van a beber, o con qué se van a vestir. Los paganos se afanan por esas cosas. Ya sabe su Padre celestial que tienen necesidad de todo eso.

    Busquen sobre todo el reino de Dios y su justicia; y todo esto se les dará por añadidura. Por tanto, no se agobien por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio. A cada día le basta su desgracia».

    6 min
  • Reflexión viernes 19 de junio de 2026. ¿Donde pones tu corazón?


    Evangelio

    Mt 6, 19-23


    Donde está tu tesoro, allí estará tu corazón


    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.


    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

    «No atesoren para ustedes tesoros en la tierra, donde la polilla y la carcoma los roen y donde los ladrones abren boquetes y los roban. Háganse tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni carcoma que los roen, ni ladrones que abren boquetes y roban. Porque donde está tu tesoro, allí estará tu corazón.

    La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, tu cuerpo entero tendrá luz; pero si tu ojo está enfermo, tu cuerpo entero estará a oscuras. Si, pues, la luz que hay en ti está oscura, ¡cuánta será la oscuridad!».


    Palabra del Señor.

    6 min
  • Reflexión jueves 18 de junio de 2026. No es necesario hablar mucho con Dios.

    Primera lectura

    Eclo 48, 1-14


    Elías fue arrebatado en el torbellino, y Eliseo se llenó de su espíritu


    Lectura del libro del Eclesiástico.


    SURGIÓ el profeta Elías como un fuego,

    su palabra quemaba como antorcha.

    Él hizo venir sobre ellos el hambre,

    y con su celo los diezmó.

    Por la palabra del Señor cerró los cielos

    y también hizo caer fuego tres veces.

    ¡Qué glorioso fuiste, Elías, con tus portentos!

    ¿Quién puede gloriarse de ser como tú?

    Tú despertaste a un cadáver de la muerte

    y del abismo, por la palabra del Altísimo;

    tú precipitaste reyes a la ruina

    y arrebataste del lecho a hombres insignes;

    en el Sinaí escuchaste palabras de reproche

    y en el Horeb sentencias de castigo;

    tú ungiste reyes vengadores

    y profetas para que te sucedieran;

    fuiste arrebatado en un torbellino ardiente,

    en un carro de caballos de fuego;

    tú fuiste designado para reprochar los tiempos futuros,

    para aplacar la ira antes de que estallara,

    para reconciliar a los padres con los hijos

    y restablecer las tribus de Jacob.

    Dichosos los que te vieron

    y se durmieron en el amor,

    porque también nosotros viviremos.

    Cuando Elías fue arrebatado en el torbellino,

    Eliseo se llenó de su espíritu.

    Durante su vida ningún príncipe lo hizo temblar,

    nadie pudo dominarlo.

    Nada era imposible para él,

    incluso muerto, su cuerpo profetizó.

    Durante su vida realizó prodigios,

    y después de muerto fueron admirables sus obras.


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 96, 1-2. 3-4. 5-6. 7 (R.: 12a)


    R. Alégrense, justos, con el Señor.


    V. El Señor reina, la tierra goza,

    se alegran las islas innumerables.

    Tiniebla y nube lo rodean,

    justicia y derecho sostienen su trono. R.


    V. Delante de él avanza el fuego,

    abrasando en torno a los enemigos;

    sus relámpagos deslumbran el orbe,

    y, viéndolos, la tierra se estremece. R.


    V. Los montes se derriten como cera ante el Señor,

    ante el Señor de toda la tierra;

    los cielos pregonan su justicia,

    y todos los pueblos contemplan su gloria. R.


    V. Los que adoran estatuas se sonrojan,

    los que ponen su orgullo en los ídolos.

    Adórenlo todos sus ángeles. R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. Han recibido un Espíritu de hijos de adopción, en el que clamamos: «¡“Abba”, Padre!». R.

    Evangelio

    Mt 6, 7-15


    Ustedes oren así


    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.


    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

    «Cuando recen, no usen muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No sean como ellos, pues su Padre sabe lo que les hace falta antes de que lo pidan. Ustedes oren así:

    “Padre nuestro que estás en el cielo,

    santificado sea tu nombre,

    venga a nosotros tu reino,

    hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo,

    danos hoy nuestro pan de cada día,

    perdona nuestras ofensas,

    como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden,

    no nos dejes caer en la tentación,

    y líbranos del mal”.

    Porque si perdonan a los hombres sus ofensas, también a ustedes los perdonará su Padre celestial, pero si no perdonan a los hombres, tampoco su Padre perdonará sus ofensas».


    Palabra del Señor.

    5 min
  • Reflexión miércoles 17 de junio de 2026. Lo importante de saber alejarse a tiempo.

    Primera lectura

    2 Re 2, 1. 6-14


    De pronto, un carro de fuego los separó, y subió Elías al cielo


    Lectura del segundo libro de los Reyes.


    CUANDO el Señor iba a arrebatar a Elías al cielo en la tempestad, Elías y Eliseo partieron de Guilgal.

    Llegaron a Jericó, y Elías dijo a Eliseo:

    «Quédate aquí, porque el Señor me envía al Jordán».

    Eliseo volvió a responder:

    «¡Vive Dios! ¡Por tu vida, no te dejaré!»; y los dos continuaron el camino.

    Cincuenta hombres de la comunidad de los profetas iban también de camino y se pararon frente al río Jordán, a cierta distancia de Elías y Eliseo, los cuales se detuvieron a la vera del Jordán. Elías se quitó el manto, lo enrolló y golpeó con él las aguas. Se separaron estas a un lado y a otro, y pasaron ambos sobre terreno seco.

    Mientras cruzaban, dijo Elías a Eliseo:

    «Pídeme lo que quieras que haga por ti antes de que sea arrebatado de tu lado».

    Eliseo respondió:

    «Por favor, que yo reciba dos partes de tu espíritu».

    Respondió Elías:

    «Pides algo difícil, pero si alcanzas a verme cuando sea arrebatado de tu lado, pasarán a ti; si no, no pasarán».

    Mientras ellos iban conversando por el camino, de pronto, un carro de fuego con caballos de fuego los separó a uno del otro. Subió Elías al cielo en la tempestad.

    Eliseo lo veía y clamaba:

    «¡Padre mío, padre mío! ¡Carros y caballería de Israel!».

    Al dejar de verlo, agarró sus vestidos y los desgarró en dos. Recogió el manto que había caído de los hombros de Elías, volvió al Jordán y se detuvo a la orilla. Tomó el manto que había caído de los hombros de Elías y golpeó con él las aguas, pero no se separaron.

    Dijo entonces:

    «¿Dónde está el Señor, el Dios de Elías?».

    Golpeó otra vez las aguas, que se separaron a un lado y a otro, y pasó Eliseo sobre terreno seco.


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 30, 20. 21. 24 (R.: 25)


    R. Sean valientes de corazón

    los que esperan en el Señor.


    V. Qué bondad tan grande, Señor,

    reservas para los que te temen,

    y concedes a los que a ti se acogen

    a la vista de todos. R.


    V. En el asilo de tu presencia los escondes

    de las conjuras humanas;

    los ocultas en tu tabernáculo,

    frente a las lenguas pendencieras. R.


    V. Amen al Señor, fieles suyos;

    el Señor guarda a sus leales,

    y a los soberbios los paga con creces. R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. El que me ama guardará mi palabra —dice el Señor—,

    y mi Padre lo amará, y vendremos a él. R.

    Evangelio

    Mt 6, 1-6. 16-18


    Tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará


    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.


    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

    «Cuiden de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendrán recompensa de su Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no mandes tocar la trompeta ante ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles para ser honrados por la gente; en verdad les digo que ya han recibido su recompensa.

    Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

    Cuando oren, no sean como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vean los hombres. En verdad les digo que ya han recibido su recompensa.

    Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará.

    Cuando ayunen, no pongan cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para hacer ver a los hombres que ayunan. En verdad les digo que ya han recibido su paga.

    Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no los hombres, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará».


    Palabra del Señor.

    6 min
  • Reflexión martes 16 de junio de 2026. No te quedes con lo que no es tuyo.

    Primera lectura

    1 Re 21, 17-29


    Has hecho pecar a Israel


    Lectura del primer libro de los Reyes.


    DESPUÉS que hubo muerto Nabot, la palabra del Señor llegó a Elías tesbita para decirle:

    «Levántate, baja al encuentro de Ajab, rey de Israel, que está en Samaría. Ahora se encuentra en la viña de Nabot, adonde ha bajado para tomar posesión de ella. Le hablarás diciendo: “Así habla el Señor: ‘¿Has asesinado y pretendes tomar posesión?’ Por esto, así habla el Señor: ‘En el mismo lugar donde los perros han lamido la sangre de Nabot, lamerán los perros también tu propia sangre’”».

    Entonces Ajab se dirigió a Elías diciendo:

    «Así que has dado conmigo, enemigo mío».

    Respondió Elías:

    «He dado contigo. Así, por haberte vendido, haciendo el mal a los ojos del Señor, yo mismo voy a traer sobre ti el desastre. Barreré tu descendencia y exterminaré en Israel a todos los varones de la familia de Ajab, del primero al último. Dispondré de tu casa como de la de Jeroboán, hijo de Nebat, y de la de Baasá, hijo de Ajías, por la irritación que me has producido y por haber hecho pecar a Israel. También contra Jezabel ha hablado el Señor diciendo: “Los perros devorarán a Jezabel en el campo de Yezrael”, y los perros devorarán a los de Ajab que mueran en la ciudad y las aves del cielo a los que mueran en el campo».

    No hubo otro como Ajab que, instigado por su mujer Jezabel, se vendiera para hacer el mal a los ojos del Señor. Actuó del modo más abominable, yendo tras los ídolos,

    procediendo en todo como los amorreos a quienes el Señor había expulsado frente a los hijos de Israel.

    Ajab, al oír estas palabras, rasgó sus vestiduras, se echó un sayal sobre el cuerpo y ayunó. Con el sayal puesto se acostaba y andaba pesadamente.

    Llegó a Elías tesbita la palabra del Señor:

    «¿Has visto cómo se ha humillado Ajab ante mí? No traeré el mal en los días de su vida, por haberse humillado ante mí, sino en vida de su hijo».


    Palabra de Dios

    Salmo

    Sal 50, 3-4. 5-6b. 11 y 16 (R.: cf. 3a)


    R. Misericordia, Señor, hemos pecado.


    V. Misericordia, Dios mío, por tu bondad,

    por tu inmensa compasión borra mi culpa;

    lava del todo mi delito,

    limpia mi pecado. R.


    V. Pues yo reconozco mi culpa,

    tengo siempre presente mi pecado.

    Contra ti, contra ti solo pequé,

    cometí la maldad en tu presencia. R.


    V. Aparta de mi pecado tu vista,

    borra en mí toda culpa.

    Líbrame de la sangre, oh, Dios,

    Dios, Salvador mío,

    y cantará mi lengua tu justicia. R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. Les doy un mandamiento nuevo —dice el Señor—: que se amen unos a otros, como yo los he amado. R.

    Evangelio

    Mt 5, 43-48


    Amen a sus enemigos


    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.


    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

    «Han oído que se dijo: “‘Amarás a tu prójimo’ y aborrecerás a tu enemigo”. Pero yo les digo: amen a sus enemigos y recen por los que los persiguen, para que sean hijos de su Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos.

    Porque, si aman a los que los aman, ¿qué premio tendrán? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y, si saludan solo a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto».


    Palabra del Señor.

    6 min
  • Reflexión lunes 15 de junio de 2026. Lo importante de la fé.

    Primera lectura

    1 Re 21, 1-16


    Nabot ha sido lapidado y está muerto


    Lectura del primer libro de los Reyes.


    POR aquel tiempo, Nabot de Yezrael tenía una viña junto al palacio de Ajab, rey de Samaría.

    Ajab habló a Nabot diciendo:

    «Dame tu viña para que pueda tener un huerto ajardinado, pues está pegando a mi casa; yo te daré a cambio una viña mejor, o, si te parece bien, te pagaré su precio en plata».

    Nabot respondió a Ajab:

    «Dios me libre de cederte la herencia de mis padres».

    Se fue Ajab a su casa abatido y enfadado por la respuesta que le había dado Nabot de Yezrael:

    «No te cederé la heredad de mis padres».

    Se postró en su lecho de cara a la pared y se negó a comer.

    Jezabel, su mujer, se le acercó y le dijo:

    «¿Qué te pasa que estás entristecido y no comes alimento alguno?».

    Él le respondió:

    «Hablé con Nabot de Yezrael y le propuse: “Véndeme tu viña por su valor en plata, o, si lo prefieres, te daré otra viña a cambio”; pero él me contestó: “No te cederé mi viña”».

    Jezabel, su mujer, le replicó:

    «¡Ya es hora de que ejerzas el poder regio en Israel! Levántate, come y se te alegrará el ánimo. Yo misma me encargo de darte la viña de Nabot de Yezrael». Escribió cartas con el nombre de Ajab y las selló con el sello de él, enviándolas a los ancianos y notables que vivían junto a Nabot.

    En las cartas escribió lo siguiente:

    «Proclamen un ayuno y sienten a Nabot al frente de la asamblea. Frente a él sienten a dos hombres hijos de Belial que testifiquen en su contra diciendo: “Tú has maldecido a Dios y al rey”. Entonces lo sacarán y lo lapidarán hasta que muera».

    Los hombres de la ciudad, los ancianos y notables que vivían junto a Nabot en su ciudad, hicieron tal como Jezabel les ordenó según lo escrito en las cartas remitidas a ellos. Así proclamaron un ayuno y sentaron a Nabot al frente de la asamblea.

    Llegaron los dos hombres hijos de Belial, se sentaron frente a él y testificaron contra él diciendo:

    «Nabot ha maldecido a Dios y al rey».

    Lo sacaron de la ciudad y lo lapidaron hasta que murió.

    Enviaron a decir a Jezabel:

    «Nabot ha sido lapidado y está muerto».

    En cuanto Jezabel oyó que Nabot había muerto lapidado, dijo a Ajab:

    «Levántate y toma posesión de la viña de Nabot, el de Yezrael, el que se negó a vendértela por su valor en plata, pues Nabot ya no está vivo, ha muerto».

    Apenas oyó Ajab que Nabot había muerto, se levantó y bajó a la viña de Nabot, el de Yezrael, para tomar posesión de ella.


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 5, 2-3ab. 5-6a. 6b-7 (R.: 2b)


    R. Atiende a mis gemidos, Señor.


    V. Señor, escucha mis palabras,

    atiende a mis gemidos,

    haz caso de mis gritos de auxilio,

    Rey mío y Dios mío. R.


    V. Tú no eres un Dios que ame la maldad,

    ni el malvado es tu huésped,

    ni el arrogante se mantiene en tu presencia. R.


    V. Detestas a los malhechores,

    destruyes a los mentirosos;

    al hombre sanguinario y traicionero

    lo aborrece el Señor. R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero. R.

    Evangelio

    Mt 5, 38-42


    Yo les digo que no hagan frente al que los agravia


    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.


    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

    «Han oído que se dijo: “Ojo por ojo, diente por diente”. Pero yo les digo: no hagan frente al que los agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también el manto; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñale dos; a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehúyas».


    Palabra del Señor.

    6 min
  • Reflexión domingo 13 de junio de 2026. Ser elegido.

    Primera lectura

    Éx 19, 2-6a


    Serán para mí un reino de sacerdotes y una nación santa


    Lectura del libro del Éxodo.


    EN aquellos días, llegaron los hijos de Israel al desierto del Sinaí y acamparon allí, frente a la montaña.

    Moisés subió hacia Dios. El Señor lo llamó desde la montaña diciendo:

    «Así dirás a la casa de Jacob y esto anunciarás a los hijos de Israel: “Han visto lo que he hecho con los egipcios y cómo a ustedes los he llevado sobre alas de águila y los he traído a mí. Ahora, pues, si de veras me obedecen y guardan mi alianza, serán mi propiedad personal entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra. Serán para mí un reino de sacerdotes y una nación santa”».


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 99, 1b-2. 3. 5 (R.: 3c)


    R. Nosotros somos su pueblo y ovejas de su rebaño.


    V. Aclama al Señor, tierra entera,

    sirvan al Señor con alegría,

    entren en su presencia con vítores. R.


    V. Sepan que el Señor es Dios:

    que él nos hizo y somos suyos,

    su pueblo y ovejas de su rebaño. R.


    V. El Señor es bueno,

    su misericordia es eterna,

    su fidelidad por todas las edades. R.

    Segunda lectura

    Rom 5, 6-11


    Si fuimos reconciliados por la muerte del Hijo, ¡con cuánta más razón seremos salvados por su vida!


    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos.


    HERMANOS:

    Cuando nosotros estábamos aún sin fuerza, en el tiempo señalado, Cristo murió por los impíos; ciertamente, apenas habrá quien muera por un justo; por una persona buena tal vez se atrevería alguien a morir; pues bien: Dios nos demostró su amor en que, siendo nosotros todavía pecadores, Cristo murió por nosotros.

    ¡Con cuánta más razón, pues, justificados ahora por su sangre, seremos por él salvados del castigo!

    Si, cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, estando ya reconciliados, seremos salvados por su vida!

    Y no solo eso, sino que también nos gloriamos en Dios, por nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos obtenido ahora la reconciliación.


    Palabra de Dios.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. Está cerca el reino de Dios; conviértanse y crean en el Evangelio. R.

    Evangelio

    Mt 9, 36 — 10, 8


    Llamó a sus doce discípulos y los envió


    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.


    EN aquel tiempo, al ver Jesús a las muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, «como ovejas que no tienen pastor». Entonces dice a sus discípulos:

    «La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rueguen, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies».

    Llamó a sus doce discípulos y les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y toda dolencia.

    Estos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón, llamado Pedro, y Andrés, su hermano; Santiago, el de Zebedeo, y Juan, su hermano; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo, y Tadeo; Simón el de Caná, y Judas Iscariote, el que lo entregó.

    A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones:

    «No vayan a tierra de paganos ni entren en las ciudades de Samaría, sino vayan a las ovejas descarriadas de Israel.

    Vayan y proclamen que ha llegado el reino de los cielos. Curen enfermos, resuciten muertos, limpien leprosos, arrojen demonios. Gratis han recibido, den gratis».


    Palabra del Señor.

    6 min
  • Reflexión sábado 13 de junio de 2026. Un corazón como el de Dios.

    Primera lectura

    Is 61, 9-11


    Desbordo de gozo en el Señor


    Lectura del libro de Isaías.


    LA estirpe de mi pueblo será célebre entre las naciones,

    y sus vástagos entre los pueblos.

    Los que los vean reconocerán

    que son la estirpe que bendijo el Señor.

    Desbordo de gozo en el Señor,

    y me alegro con mi Dios:

    porque me ha puesto un traje de salvación,

    y me ha envuelto con un manto de justicia,

    como novio que se pone la corona,

    o novia que se adorna con sus joyas.

    Como el suelo echa sus brotes,

    como un jardín hace brotar sus semillas,

    así el Señor hará brotar la justicia

    y los himnos ante todos los pueblos.


    Palabra de Dios.

    Salmo

    1 Sam 2, 1. 4-5. 6-7. 8abcd (R.: cf. 1a)


    R. Mi corazón se regocija en el Señor, mi Salvador.


    V. Mi corazón se regocija en el Señor,

    mi poder se exalta por Dios.

    Mi boca se ríe de mis enemigos,

    porque gozo con tu salvación. R.


    V. Se rompen los arcos de los valientes,

    mientras los cobardes se ciñen de valor.

    Los hartos se contratan por el pan,

    mientras los hambrientos engordan;

    la mujer estéril da a luz siete hijos,

    mientras la madre de muchos queda baldía. R.


    V. El Señor da la muerte y la vida,

    hunde en el abismo y levanta;

    da la pobreza y la riqueza,

    humilla y enaltece. R.


    V. Él levanta del polvo al desvalido,

    alza de la basura al pobre,

    para hacer que se siente entre príncipes

    y que herede un trono de gloria. R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. Bienaventurada Virgen María, que conservaba la palabra de Dios,

    meditándola en su corazón. R.

    Evangelio

    Lc 2, 41-51


    Conservaba todo esto en su corazón


    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.


    LOS padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por la fiesta de la Pascua.

    Cuando cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres.

    Estos, creyendo que estaba en la caravana, anduvieron el camino de un día y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén buscándolo.

    Y sucedió que, a los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba.

    Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre:

    «Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Tu padre y yo te buscábamos angustiados».

    Él les contestó:

    «¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debía estar en las cosas de mi Padre?».

    Pero ellos no comprendieron lo que les dijo.

    Él bajó con ellos y fue a Nazaret y estaba sujeto a ellos.

    Su madre conservaba todo esto en su corazón.


    Palabra del Señor.

    5 min
  • Reflexión viernes 12 de junio de 2026. Dios nos sigue eligiendo.

    Primera lectura

    Dt 7, 6-11


    El Señor se enamoró de ustedes y los eligió


    Lectura del libro del Deuteronomio.


    MOISÉS habló al pueblo diciendo:

    «Tú eres un pueblo santo para el Señor, tu Dios; el Señor, tu Dios, te eligió para que seas, entre todos los pueblos de la tierra, el pueblo de su propiedad.

    Si el Señor se enamoró de ustedes y los eligió, no fue por ser ustedes más numerosos que los demás, pues son el pueblo más pequeño, sino que, por puro amor a ustedes y por mantener el juramento que había hecho a sus padres, los sacó el Señor de Egipto con mano fuerte y los rescató de la casa de esclavitud, del poder del faraón, rey de Egipto.

    Reconoce, pues, que el Señor, tu Dios, es Dios; él es el Dios fiel que mantiene su alianza y su favor con los que lo aman y observan sus preceptos, por mil generaciones.

    Pero castiga en su propia persona a quien lo odia, acabando con él. No se hace esperar; a quien lo odia, lo castiga en su propia persona.

    Observa, pues, el precepto, los mandatos y decretos que te mando hoy que cumplas».


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 102, 1bc-2. 3-4. 6-7. 8 y 10 (R.: cf. 17)


    R. La misericordia del Señor dura por siempre

    para aquellos que le temen.


    V. Bendice, alma mía, al Señor,

    y todo mi ser a su santo nombre.

    Bendice, alma mía, al Señor,

    y no olvides sus beneficios. R.


    V. Él perdona todas tus culpas

    y cura todas tus enfermedades;

    él rescata tu vida de la fosa,

    y te colma de gracia y de ternura. R.


    V. El Señor hace justicia

    y defiende a todos los oprimidos;

    enseñó sus caminos a Moisés

    y sus hazañas a los hijos de Israel. R.


    V. El Señor es compasivo y misericordioso,

    lento a la ira y rico en clemencia.

    No nos trata como merecen nuestros pecados

    ni nos paga según nuestras culpas. R.

    Segunda lectura

    1 Jn 4, 7-16


    Dios nos amó


    Lectura de la primera carta del apóstol san Juan.


    QUERIDOS hermanos, amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.

    En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Unigénito, para que vivamos por medio de él.

    En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como víctima de propiciación por nuestros pecados.

    Queridos hermanos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros.

    A Dios nadie lo ha visto nunca. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud.

    En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros: en que nos ha dado de su Espíritu. Y nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo para ser Salvador del mundo.

    Quien confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios.

    Y nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él. Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él.


    Palabra de Dios.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. Tomen mi yugo sobre ustedes —dice el Señor—, y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón. R.

    Evangelio

    Mt 11, 25-30


    Soy manso y humilde de corazón


    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.


    EN aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:

    «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien.

    Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.

    Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso para sus almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».


    Palabra del Señor.

    6 min
  • Reflexión jueves 11 de junio de 2026. La mejor confianza la genera Dios.

    Primera lectura

    Hch 11, 21b-26; 13, 1-3


    Era un hombre bueno, lleno de Espíritu Santo y de fe


    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.


    EN aquellos días, gran número creyó y se convirtió al Señor.

    Llegó la noticia a oídos de la Iglesia de Jerusalén, y enviaron a Bernabé a Antioquía; al llegar y ver la acción de la gracia de Dios, se alegró y exhortaba a todos a seguir unidos al Señor con todo empeño, porque era un hombre bueno, lleno de Espíritu Santo y de fe. Y una multitud considerable se adhirió al Señor.

    Bernabé salió para Tarso en busca de Saulo; cuando lo encontró, se lo llevó a Antioquía. Durante todo un año estuvieron juntos en aquella Iglesia e instruyeron a muchos. Fue en Antioquía donde por primera vez los discípulos fueron llamados cristianos.

    En la Iglesia que estaba en Antioquía había profetas y maestros: Bernabé, Simeón, llamado Níger; Lucio, el de Cirene; Manahén, hermano de leche del tetrarca Herodes, y Saulo.

    Un día que estaban celebrando el culto al Señor y ayunaban, dijo el Espíritu Santo:

    «Apártenme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado».

    Entonces, después de ayunar y orar, les impusieron las manos y los enviaron.


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 97, 1bcde. 2-3ab. 3cd-4. 5-6 (R.: 2b)


    R. El Señor revela a las naciones su justicia.


    V. Canten al Señor un cántico nuevo,

    porque ha hecho maravillas.

    Su diestra le ha dado la victoria,

    su santo brazo. R.


    V. El Señor da a conocer su salvación,

    revela a las naciones su justicia.

    Se acordó de su misericordia y su fidelidad

    en favor de la casa de Israel. R.


    V. Los confines de la tierra han contemplado

    la salvación de nuestro Dios.

    Aclama al Señor, tierra entera;

    griten, vitoreen, toquen. R.


    V. Tañan la cítara para el Señor,

    suenen los instrumentos:

    con clarines y al son de trompetas,

    aclamen al Rey y Señor. R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos —dice el Señor—;

    yo estoy con ustedes todos los días, hasta el final de los tiempos. R.

    Evangelio

    Mt 10, 7-13


    Gratis han recibido, den gratis


    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.


    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:

    «Vayan y proclamen que ha llegado el reino de los cielos. Curen enfermos, resuciten muertos, limpien leprosos, arrojen demonios.

    Gratis han recibido, den gratis.

    No se procuren en la faja oro, plata ni cobre; ni tampoco alforja para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón; bien merece el obrero su sustento. Cuando entren en una ciudad o aldea, averigüen quién hay allí de confianza y quédense en su casa hasta que se vayan. Al entrar en una casa, salúdenla con la paz; si la casa se lo merece, su paz vendrá a ella. Si no se lo merece, la paz volverá a ustedes».


    Palabra del Señor.

    6 min

About Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

From the publisher's feed

Reflexiones diarias de las lecturas por parte del presbítero Juan Diego Ruiz Arango.